#Che, el hombre que nace todos los días

Publicado: 14/06/2013 de Inés Tornabene en Artículos
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“¿Cómo podría caber bajo una lápida? ¿Cómo podría caber en esta plaza? ¿Cómo podría caber únicamente en nuestra querida pero pequeña isla? Solo en el mundo con el cual soñó, para el cual vivió y por el cual luchó hay espacio suficiente para él”. Fidel, 17-10-1997, Santa Clara.

No hay acuerdo sobre la fecha de nacimiento de Ernesto “Che” Guevara. Su partida de nacimiento dice que nació un día como hoy, en 1928, en Rosario, provincia de Santa Fe. Pero los historiadores sostienen que nació el 14 de mayo, un mes antes. En realidad es un dato que resulta anecdótico. El Che, como dijo alguien y me gustaría que algún lector me aporte la cita, es el hombre que no para de nacer. Nace cada día, a cada momento que alguien decide creer en algo más que en su ego.

Hace poco caminé por Santa Clara y visité el mausoleo. De mi diario de viaje, rescaté esto:

Domingo 19-05-13: Nos levantamos temprano y nos fuimos a Santa Clara en un Ford de 1950. Fueron más de 3 horas de viaje por la Autopista Nacional hasta llegar a Santa Clara. Es un pueblito viejo, donde hay muchos carros tirados por caballos andando por la calle. Casitas viejas, calles angostas. Llegamos a la Plaza de La Revolución donde está el mausoleo con los restos del Che y los demás guerrilleros que murieron con Él en Bolivia. Es increíble lo rápido que me acostumbré a estar en un lugar donde la palabra guerrillero suena tan dulce en la boca. El lugar es un monumento de piedra y cemento, gigantesco, donde se levanta una estatua del Che mirando al horizonte y con el fusil en la mano. Parece que hasta los pájaros hicieran silencio respetando su descanso. Cuando entramos al Mausoleo tuvimos que acostumbrar los ojos a la penumbra. Fui recorriendo uno a uno los nombres en los nichos, me parecía una falta de respeto no honrar su memoria recordando al menos sus nombres. Sabía que me iba acercando. Vi una construcción en el piso, como una esfera en gajos de piedra, con una llama eterna en el medio. Atrás había plantas. Me quedé suspendida. Ahí abajo estaban sus huesos, no podía pensar en nada. Nunca sentí tanta emoción frente a una tumba que no fuera de alguien de mi familia. Pero era una emoción distinta, inexplicable, desconocida. Era una emoción nueva. Me había imaginado ese momento de distintas formas, pero fue absolutamente genuino, distinto a todo, novel. Algo brotó dentro mío, de alguna semilla ya sembrada antaño. Había llegado, sin entender todavía bien como, pero ahí estaba.”

Después, casi como una autómata, recorrí el museo. Recuerdo todo, las fotos, pertenencias, su boina, pero lo que más hondo me caló fue leer el discurso de Fidel Castro en el momento que Santa Clara recibe al Che en 1997. Y sigo sin encontrar palabras mejores para celebrar su nacimiento, haya sido hace hoy 85 años, haya sido el 14 de mayo, o sea, como creo que es, día a día.

“Más grande será su figura cuanta más injusticia, más explotación, más desigualdad, más desempleo, más pobreza, hambre y miseria imperen en la sociedad humana.

Más se elevarán los valores que defendió cuanto más crezca el poder del imperialismo, el hegemonismo, la dominación y el intervencionismo, en detrimento de los derechos más sagrados de los pueblos, especialmente los pueblos débiles, atrasados y pobres que durante siglos fueron colonias de Occidente y fuentes de trabajo esclavo.

Más resaltará su profundo sentido humanista cuantos más abusos, más egoísmo, más enajenación; más discriminación de indios, minorías étnicas, mujeres, inmigrantes; cuantos más niños sean objeto de comercio sexual u obligados a trabajar en cifras que ascienden a cientos de millones; cuanta más ignorancia, más insalubridad, más inseguridad, más desamparo.

Más descollará su ejemplo de hombre puro, revolucionario y consecuente mientras más políticos corrompidos, demagogos e hipócritas existan en cualquier parte.

Más se admirará su valentía personal e integridad revolucionaria mientras más cobardes, oportunistas y traidores pueda haber sobre la tierra; más su voluntad de acero mientras más débiles sean otros para cumplir el deber;

más su sentido del honor y la dignidad mientras más personas carezcan de un mínimo de pundonor humano;

más su fe en el hombre mientras más escépticos;

más su optimismo mientras más pesimistas;

más su audacia mientras más vacilantes;

más su austeridad, su espíritu de estudio y de trabajo, mientras más holgazanes despilfarren en lujos y ocios el producto del trabajo de los demás”.

Cada vez que alguien puede temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia, el Che está naciendo de nuevo.

“…Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor…”

Salud, Comandante, gracias por seguir naciendo. Hasta la victoria siempre.

Diariamente se crean hasta 150.000 amenazas en Internet que ponen en riesgo cuentas bancarias y datos personales de los usuarios, según un informe presentado hoy en Madrid por la empresa de seguridad informática G Data.

Las redes zombis o “botnets” son uno de los mayores riesgos a los que se enfrenta el usuario en Internet, explicó Eddy Willems, experto de seguridad de la empresa, porque hacen que las computadoras infectadas se conecten entre sí y sean controladas por el creador del virus que, por ejemplo, puede dirigir con ellos ataques coordinados.

Lo peligroso, recordó Willems, es que “cualquier computadora puede infectarse” puesto que estos códigos maliciosos están en muchas páginas webs, y no sólo en “sitios oscuros o raros” (hay hasta 36 millones de direcciones web maliciosas), y cuando el usuario los visita corre el riesgo de que su sistema operativo se contamine.

La banca online es otro de los campos donde el usuario tiene mayores riesgos de ser estafado, y Willems explicó que el mayor peligro son los conocidos “troyanos bancarios”. Una de las técnicas fraudulentas es el “Man in the Browser”, u “hombre en el medio”: este tipo de troyano opera en el “hueco” que existe entre el usuario y el navegador antes de que éste acceda al sistema bancario, de forma que el virus intercepta sus claves en el momento en que el usuario se identifica.

Para frenar este tipo de amenazas, Willems recomendó a los usuarios, además de disponer de un antivirus, que “no dejen pasar” las actualizaciones de los programas, porque según este experto “muchas veces por apuro o pereza esperamos unos días o una semana a actualizarlos, y es en ese período de desprotección en el que se infecta nuestra máquina”.

Fuente: EFE – enlace

Salvando la dignidad humana en el Ciberespacio

Publicado: 27/05/2013 de Inés Tornabene en Sin categoría

Reblogueado desde Desde mi ínsula:

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Por: Yohan González Duany

Invitado por la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC) y la Sociedad Cubana de Derecho e Informática (SCDI) tuve la oportunidad, de conjunto con colegas de Blogosfera Cuba, de participar en la IX Conferencia Internacional de Derecho e Informática, efectuada entre del 21 al  23 de mayo del presente año en la capital cubana. Algunos de nosotros nos sentimos en un inicio casi como “peces fuera del agua”, dada nuestra poca comprensión sobre la interrelación entre Derecho e Informática.

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Villa Clara

Publicado: 27/05/2013 de Inés Tornabene en Pensamientos
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Percibo en mi un antes y un después a entrar en el memorial de Villa Clara, aunque no se todavía ni el alcance ni la magnitud. Lo que si se es que personas y cosas que antes me importaban, ya no me importan en lo absoluto. Y que ideas, valores y luchas en las que siempre creí, ahora tienen aún más protagonismo e importancia. Una parte grande de mi quedó en esa isla, y ansía rápidamente volver.

El #Che y su madre: La piedra

Publicado: 14/05/2013 de Inés Tornabene en Artículos, Lecturas, poesía, Sin categoría
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El-Che-junto-a-su-madre(Especial de CubaDebate)  Este es un impactante relato testimonial escrito por el Che en el Congo. Ocupa en su versión original, de la que fue tomado, diez caras de su libreta de apuntes, y está escrito allí directamente, con pocas correcciones en sus páginas.

El tema del relato —el anuncio de la posible muerte de Celia, su madre— ubica su escritura en algún momento posterior al 22 de mayo de 1965. Osmany Cienfuegos llevó al Che ese día “la noticia más triste de la guerra: en conversación telefónica desde Buenos Aires informaban que mi madre estaba muy enferma, con un tono que hacía presumir que ese era simplemente un anuncio preparatorio. (…) Tuve que pasar un mes en esa triste incertidumbre, esperando resultados de algo que adivinaba pero con la esperanza de que hubiera un error en la noticia, hasta que llegó la confirmación del deceso de mi madre”.

En medio de “esa triste incertidumbre” Che construye este relato de fuerte tono introspectivo, en el que conviven las reflexiones filosóficas, la ironía, el dolor y la ternura. Es probablemente el relato más crudo, intenso y conmovedor que haya escrito.

LA PIEDRA

Me lo dijo como se deben decir estas cosas a un hombre fuerte, a un responsable, y lo agradecí. No me mintió preocupación o dolor y traté de no mostrar ni lo uno ni lo otro. ¡Fue tan simple!

Además había que esperar la confirmación para estar oficialmente triste. Me pregunté si se podía llorar un poquito. No, no debía ser, porque el jefe es impersonal; no es que se le niegue el derecho a sentir, simplemente, no debe mostrar que siente lo de él; lo de sus soldados, tal vez.

—Fue un amigo de la familia, le telefonearon avisándole que estaba muy grave, pero yo salí ese día.

—Grave, ¿de muerte?

—Sí.

—No dejes de avisarme cualquier cosa.

En cuanto lo sepa, pero no hay esperanzas. Creo.

Ya se había ido el mensajero de la muerte y no tenía confirmación. Esperar era todo lo que cabía. Con la noticia oficial decidiría si tenía derecho o no a mostrar mi tristeza. Me inclinaba a creer que no.

El sol mañanero golpeaba fuerte después de la lluvia. No había nada extraño en ello; todos los días llovía y después salía el sol y apretaba y expulsaba la humedad. Por la tarde, el arroyo sería otra vez cristalino, aunque ese día no había caído mucha agua en las montañas; estaba casi normal.

—Decían que el 20 de mayo dejaba de llover y hasta octubre no caía una gota de agua.

—Decían… pero dicen tantas cosas que no son ciertas.

—¿La naturaleza se guiará por el calendario? No me importaba si la naturaleza se guiaba o no por el calendario. En general, podía decir que no me importaba nada de nada, ni esa inactividad forzada, ni esta guerra idiota, sin objetivos. Bueno, sin objetivo no; solo que estaba tan vago, tan diluido, que parecía inalcanzable, como un infierno surrealista donde el eterno castigo fuera el tedio. Y, además, me importaba. Claro que me importaba.

Hay que encontrar la manera de romper esto, pensé. Y era fácil pensarlo; uno podía hacer mil planes, a cual más tentador, luego seleccionar los mejores, fundir dos o tres en uno, simplificarlo, verterlo al papel y entregarlo. Allí acababa todo y había que empezar de nuevo. Una burocracia más inteligente que lo normal; en vez de archivar, lo desaparecían. Mis hombres decían que se lo fumaban, todo pedazo de papel puede fumarse, si hay algo dentro. Era una ventaja, lo que no me gustara podía cambiarlo en el próximo plan. Nadie lo notaría. Parecía que eso seguiría hasta el infinito.

Tenía deseos de fumar y saqué la pipa. Estaba, como siempre, en mi bolsillo. Yo no perdía mis pipas, como los soldados. Es que era muy importante para mí tenerla. En los caminos del humo se puede remontar cualquier distancia, diría que se pueden creer los propios planes y soñar con la victoria sin que parezca un sueño; solo una realidad vaporosa por la distancia y las brumas que hay siempre en los caminos del humo. Muy buena compañera es la pipa; ¿cómo perder una cosa tan necesaria? Qué brutos.

Che-Celia-madre-y-Ernesto-padreNo eran tan brutos; tenían actividad y cansancio de actividad. No hace falta pensar entonces y ¿para qué sirve una pipa sin pensar? Pero se puede soñar. Sí, se puede soñar, pero la pipa es importante cuando se sueña a lo lejos; hacia un futuro cuyo único camino es el humo o un pasado tan lejano que hay necesidad de usar el mismo sendero. Pero los anhelos cercanos se sienten con otra parte del cuerpo, tienen pies vigorosos y vista joven; no necesitan el auxilio del humo. Ellos la perdían porque no les era imprescindible, no se pierden las cosas imprescindibles.

¿Tendría algo más de ese tipo? El pañuelo de gasa. Eso era distinto; me lo dio ella por si me herían en un brazo, sería un cabestrillo amoroso. La dificultad estaba en usarlo si me partían el carapacho. En realidad había una solución fácil, que me lo pusiera en la cabeza para aguantarme la quijada y me iría con él a la tumba. Leal hasta en la muerte. Si quedaba tendido en un monte o me recogían los otros no habría pañuelito de gasa; me descompondría entre las hierbas o me exhibirían y tal vez saldría en el Life con una mirada agónica y desesperada fija en el instante del supremo miedo. Porque se tiene miedo, a qué negarlo.

Por el humo, anduve mis viejos caminos y llegué a los rincones íntimos de mis miedos, siempre ligados a la muerte como esa nada turbadora e inexplicable, por más que nosotros, marxistas-leninistas explicamos muy bien la muerte como la nada. Y, ¿qué es esa nada? Nada. Explicación más sencilla y convincente imposible. La nada es nada; cierra tu cerebro, ponle un manto negro, si quieres, con un cielo de estrellas distante, y esa es la nada-nada; equivalente: infinito.

Uno sobrevive en la especie, en la historia, que es una forma mistificada de vida en la especie; en esos actos, en aquellos recuerdos. ¿Nunca has sentido un escalofrío en el espinazo leyendo las cargas al machete de Maceo?: eso es la vida después de la nada. Los hijos; también. No quisiera sobrevivirme en mis hijos: ni me conocen; soy un cuerpo extraño que perturba a veces su tranquilidad, que se interpone entre ellos y la madre.

Me imaginé a mi hijo grande y ella canosa, diciéndole, en tono de reproche: tu padre no hubiera hecho tal cosa, o tal otra. Sentí dentro de mí, hijo de mi padre yo, una rebeldía tremenda. Yo hijo no sabría si era verdad o no que yo padre no hubiera hecho tal o cual cosa mala, pero me sentiría vejado, traicionado por ese recuerdo de yo padre que me refregaran a cada instante por la cara. Mi hijo debía ser un hombre; nada más, mejor o peor, pero un hombre. Le agradecía a mi padre su cariño dulce y volandero sin ejemplos. ¿Y mi madre? La pobre vieja. Oficialmente no tenía derecho todavía, debía esperar la confirmación.

Así andaba, por mis rutas del humo cuando me interrumpió, gozoso de ser útil, un soldado.

—¿No se le perdió nada?

—Nada— dije, asociándola a la otra de mi ensueño.

—Piense bien.

Palpé mis bolsillos; todo en orden.

—Nada.

—¿Y esta piedrecita? Yo se la vi en el llavero.

—Ah, carajo.

Entonces me golpeó el reproche con fuerza salvaje. No se pierde nada necesario, vitalmente necesario. Y, ¿se vive si no se es necesario? Vegetativamente sí, un ser moral no, creo que no, al menos.

Hasta sentí el chapuzón en el recuerdo y me vi palpando los bolsillos con rigurosa meticulosidad, mientras el arroyo, pardo de tierra montañera, me ocultaba su secreto. La pipa, primero la pipa; allí estaba. Los papeles o el pañuelo hubieran flotado. El vaporizador, presente; las plumas aquí; las libretas en su forro de nylon, sí; la fosforera, presente también, todo en orden. Se disolvió el chapuzón.

Solo dos recuerdos pequeños llevé a la lucha; el pañuelo de gasa, de mi mujer y el llavero con la piedra, de mi madre, muy barato este, ordinario; la piedra se despegó y la guardé en el bolsillo.

¿Era clemente o vengativo, o solo impersonal como un jefe, el arroyo? ¿No se llora porque no se debe o porque no se puede? ¿No hay derecho a olvidar, aún en la guerra? ¿Es necesario disfrazar de macho al hielo?

Qué se yo. De veras, no sé. Solo sé que tengo una necesidad física de que aparezca mi madre y yo recline mi cabeza en su regazo magro y ella me diga: “mi viejo”, con una ternura seca y plena y sentir en el pelo su mano desmañada, acariciándome a saltos, como un muñeco de cuerda, como si la ternura le saliera por los ojos y la voz, porque los conductores rotos no la hacen llegar a las extremidades. Y las manos se estremecen y palpan más que acarician, pero la ternura resbala por fuera y las rodea y uno se siente tan bien, tan pequeñito y tan fuerte. No es necesario pedirle perdón; ella lo comprende todo; uno lo sabe cuando escucha ese “mi viejo”…

—¿Está fuerte? A mí también me hace efecto; ayer casi me caigo cuando me iba a levantar. Es que no lo dejan secar bien parece.

—Es una mierda, estoy esperando el pedido a ver si traen picadura como la gente. Uno tiene derecho a fumarse aunque sea una pipa, tranquilo y sabroso ¿no?…

(Tomado de La Fogata)

Fuente: CubaDebate – enlace

Harry-Potter-Hedwig

En nuestro país, la venta de bases de datos es una actividad que no está prohibida, que no es un delito, pero que puede ser ilícita si, por ejemplo, quien vende, cede o transfiere la base de datos no cuenta con una autorización de cada uno de los titulares de los datos que componen la base para vender, ceder o transferir esos datos.

Es el típico caso de haber comenzado a trabajar en el lugar “X” y al poco tiempo recibir un préstamo preaprobado del comercio “Y” sin que jamás hayas pisado el comercio en cuestión. O cuando te llaman o mandan un mensaje diciéndote que ganaste un auto y no sabés de dónde sacaron tu teléfono celular. Deducimos que de alguna forma que no tiene que ver con la telepatía, esos datos “viajaron” de un lugar a otro, sin autorización, lo cual convierte a ese “pase de manos” en una actividad ilegal. Ilegal (perdón por la redundancia) no siempre es un sinónimo de delictual. Pero sí es sinónimo de ilícito.

Hace un tiempo se realizó un evento sobre tecnologías de la información organizado por varios organismos, algunos nacionales y otros extranjeros. Con auspicio de organismos nacionales, internacionales, empresas, ongs, etc. Y con una fuerte y masiva difusión y repercusión por parte de sus organizadores. No sólo participaron técnicos en el evento (evento de gran trascendencia e importancia para algunos), sino también funcionarios y abogados especialistas en tecnología y en protección de datos personales. Como en la mayoría de los eventos que se desarrollan sobre esta temática tan apasionante para los que nos dedicamos a ella.

La cuestión es que, una de las expositoras llevó a un familiar, no vinculado con el ámbito tecnológico ni del derecho, quien tuvo que registrarse al evento en cuestión. Su única participación fue escuchar la exposición de su familiar, saludar e irse.

Grande fue la sorpresa de la expositora cuando HOY, 9 de mayo de 2013, de un periódico de su país, la contactaron para ofrecerle a su familiar invitado una suscripción de un suplemento tecnológico. Ante la sorpresa, preguntó cómo habían conseguido sus datos y… ay caramba!!! le dijeron que como él había concurrido al evento de mentas, lo estaban contactando porque estaban seguros que le interesaría la propuesta…

Al preguntar quién les había dado los datos, ya que personalmente había inscripto a su invitado a través de un sitio web de los organizadores, le respondieron: “Nosotros fuimos auspiciantes” seguramente algún representante nuestro lo contactó.

Obviamente, nadie había contactado al invitado. Buscaron si el periódico en cuestión había patrocinado el evento (hecho irrelevante, por cierto) y tampoco lo encontraron en la lista de sponsors oficiales.

Esto apesta.

Si los datos personales de los participantes de un evento donde, entre otras cuestiones tecnológicas, se habla de protección de datos personales, se filtran y son usados con una finalidad comercial, estamos mucho más allá que en el horno.

Y esto pasa justo en el momento en que comenzamos a investigar qué sucede con la venta de bases de datos en nuestro país.

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Internet, la gran red de redes, llegó para ínter-conectar al mundo. Llegó y se quedó. Se convirtió no sólo en una red de transmisores descentralizados, sino en un derecho universalmente reconocido.

Lo que circula por Internet son 0 y 1. La proteína de Internet, son bits. Son códigos. Pero, al igual que en la química, es de información de lo que estamos hablando. No son solo datos. Son datos con valor. Son ceros y unos que hablan de nosotros. Son ceros y unos que dicen quiénes somos, qué hacemos, dónde estamos, quién es nuestra familia, quiénes son nuestros amigos. Son códigos binarios que hablan de nuestra identidad.

La información es poder. El que tiene y maneja la información maneja poder.

Hace tiempo que venimos trabajando en la protección de los datos personales. Hace rato que venimos capacitando, concientizando en la materia y contando una apreciación simple: ya no somos dueños de nuestros datos cuando circulan por la red. Y hasta hace poco nos preocupábamos en aconsejar sobre las medidas de seguridad que debíamos utilizar en las redes sociales y en los buscadores -Facebook, Twitter, Instagram, Tumblr, Google, Yahoo- o en las aplicaciones -Whatsapp, Line, etc-, o en el uso del wifi, o en las operaciones financieras -transacciones bancarias, pagos de servicios, transferencias monetarias, etc.- intentando mantener los datos “privados” a salvo…

Pero…

No podemos seguir sosteniendo lo insostenible. Todo lo que hacemos para concientizar está muy bien. Todas las guías y manuales y consejos son excelentes. Pero no podemos mirar hacia otro lado. Las cosas son como son y hay que decirlas con claridad: si ya con el Acta Patriótica el gobierno de Estados Unidos podía solicitar a los buscadores y redes sociales nuestra información alegando razones de seguridad interna y de protección contra el terrorismo, ahora, con la Cyber Intelligence Sharing and Protection Act, CISPA, directamente se requiere a las empresas CUYO VALOR ECONÓMICO ESTÁ BASADO EN SU CONTENIDO, O SEA, EN NUESTROS DATOS PERSONALES, no comprometerse ni prometernos más protección de nuestra privacidad. ¿Por qué? Porque a partir de CISPA estas empresas están obligadas a compartir nuestra información con el gobierno de los Estados Unidos.

Las autoridades en materia de protección de datos personales tenemos por delante un trabajo titánico a nivel internacional, contra este avasallamiento a la privacidad. Pero creo que la batalla la tenemos que focalizar en hacerle entender a cada uno de nuestros ciudadanos del mundo, que ya no existe ningún resguardo ni respeto con relación a la información sobre nosotros que circula por la red. Y que la única forma de luchar contra eso es tomar conciencia de que cada vez que hacemos “click” y subimos un dato (una foto, una opinión, una ubicación, etc), aunque tengamos nuestras cuentas de Facebook restringidas, o nuestros twits protegidos, se trata de información pública.

No se trata ya de si contamos o no contamos que estamos de vacaciones, hecho particular que puede poner en riesgo nuestra integridad, la de nuestra familia y la de nuestros bienes. Se trata de ser conscientes que hasta ahora el fantasma de 1984 parecía en manos de empresas privadas como Facebook y Google… Pero con CISPA, el gobierno de los Estados Unidos retoma el control, y a través de una ley absolutamente ilimitada puede controlar NUESTRA información personal. Y digo nuestra, porque las características de las tecnologías y del espíritu de la ley hace que sea una ley que se pueda aplicar al resto del mundo. Y si no me creen, tómense el trabajo de leer las cláusulas sobre jurisdicción que aceptaron al contratar su cuenta “gratuita” en Facebook… ¿Es mucho trabajo buscar la Declaración de uso de Facebook? Está bien, acá está:

“Resolverás cualquier demanda, causa de acción o conflicto (colectivamente, “demanda”) que tengas con nosotros surgida de o relacionada con la presente Declaración o exclusivamente con Facebook en un tribunal estatal o federal del condado de Santa Clara. Las leyes del estado de California rigen esta Declaración, así como cualquier demanda que pudiera surgir entre tú y nosotros, independientemente de las disposiciones sobre conflictos de leyes. Aceptas someterte a la competencia de los tribunales del condado de Santa Clara, California, con el fin de litigar dichas demandas.”

Si usás Google, también te sometés a las leyes de Santa Clara, California. Si usas Twitter, a las del condado de San Francisco, también California… Y así podemos seguir.

Así que, me parece que se viene una época de compromiso con nosotros mismos. Y con nuestra familia, y con nuestros amigos. Y con nuestra sociedad. Compromiso por saber que si bien tenemos un derecho universalmente reconocido a utilizar Internet, a partir de la sanción de CISPA, tu libertad de uso ya no es lo que era. Y hay que tener en cuenta que el Gobierno de Estados Unidos, con la facultad de aplicarte una jurisdicción que no es la de tu país, es quien va a decidir si tus actividades son peligrosas para la seguridad y los intereses del país del norte.

Seguramente los organismos internacionales seguirán su lucha contra CISPA. Y los ciudadanos norteamericanos puedan, tal vez, lograr poner un freno al avasallamiento de sus derechos a su propia privacidad. Pero eso no garantiza que el resto de los ciudadanos del mundo logremos lo mismo.

Entonces, ahora podés pensar, que no es a Facebook o a Google a quien le estás contando toda tu vida y la de tu familia y amigos, lo cual podía quedar en una decisión de “costos” y “beneficios” que hicieras libremente de acuerdo a tu apreciación, ahora también tenés que tener bien en claro que sin que el gobierno de los Estados Unidos haga ningún esfuerzo, le estas poniendo tu vida, tus datos, la vida de tu familia y la de tus amigos, a su más entera, amplia e ilimitada disposición. Voluntaria y “libremente”.

De nuevo, Orwells se quedó corto. El Big Brother tenia que tomarse el trabajo de leerte la mente… Cada vez que Facebook te pregunta “que estas pensando?” ni siquiera el trabajo de leerte la mente se toma ya el Gran Hermano… Se lo decís vos, haciendo uso de tu libertad…

El compromiso social implica evaluar de que forma utilizamos estas herramientas, que no son gratuitas ya que pagamos con nuestros datos. Qué información subimos a la Red, no ya para que no nos atormenten con publicidad, sino sabiendo que nuestra actividad está siendo monitoreada por el gobierno de otro país. Y teniendo presente que, voluntariamente, nos sometimos a su jurisdicción, voluntariamente elegimos que sean otras leyes las que se apliquen y otros jueces los que nos juzguen. Más que nunca, es necesario que PIENSES antes de hacer click.

Los besos cubistas de Cortázar

Publicado: 23/04/2013 de Inés Tornabene en Frases célebres
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“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua”.

Rayuela, J. Cortázar.

ImagenCreo que no quedó todavía desactualizado…

Cuando en 1996 asistí al seminario “Mundo Digital” que dio Nicholas Negroponte en nuestro país, no podía imaginar que, tan solo doce años más tarde, una abrumadora mayoría de las situaciones que planteaba como hechos que sucederían en el futuro, se cumplirían. Hace unos días atrás recordé un ejemplo que dio en ese seminario, y eso me llevó a releer su libro, Being Digital y no pude dejar de sonreir en cada página al pensar como tiempo y espacio se confundían:  estaba leyendo un libro del “pasado”, que relataba cosas que ocurrirían en el “futuro”, pero esas cosas ya habían ocurrido y muchas están ocurriendo en el presente, y aún así, el libro sigue siendo actual en muchos aspectos y sigue pareciendo de “ciencia ficción” en otros, en especial en aquellas cosas que ya se cumplieron.

El cambio ocurrido en apenas una década es el que hace mención la Dra. Pierini en su artículo de opinión del N° 1 de Hábeas Data, una verdadera revolución. Mientras escribo este artículo, en mi laptop, escucho la radio por internet, recibo notificaciones de mails, algún amigo me interrumpe desde el chat y alguno de mis hijos me manda un mensaje de texto…  toda una vida inmersa en el mundo digital que Nicholas Negroponte nos adelantaba hace doce años atrás cuando muchos lo miraban con mucha, pero muchísima, incredulidad.

El ejemplo de ese día fue el siguiente: el salón, en un hotel internacional de la Ciudad de Buenos Aires, estaba repleto de gente y el entonces director de Laboratorios de Medios del MIT nos pidió que aplaudiéramos, pero al unísono. Luego de los dos o tres primeros golpes desincronizados, las trescientas o cuatrocientas personas comenzamos a aplaudir en perfecta sincronía. Su idea fue que pudiéramos percibir que, aún sin conocernos entre nosotros, aún siendo muchos, aún sin compartir el idioma, sin ningún entrenamiento previo y sin un reglamento que nos dijera cómo y cuándo aplaudir, podíamos ponernos de acuerdo. No era hoy, era un momento donde Internet estaba en pañales, donde proliferaban los BBS, los MOO y Mosaic, cosas tan antiguas como el hombre de Neanderthal pero muy cercanas en el tiempo. Pero en esa prehistoria internética, Negroponte planteaba que Internet sobreviviría siempre y cuando no hubiera autoridad de aplicación ni normas que la regularan. Y también en esto acertó.

Podemos pensar que Internet es hoy “el” mundo digital, el mundo de los bits; nosotros, como usuarios de distintos servicios, entramos y salimos permanentemente de ese mundo, y ese mundo ingresa en el mundo de los átomos de distintas formas. Ambos tienen reglas distintas; Internet es un mundo caótico funcionando en sincronía. El mundo de los átomos es un mundo reglado que funciona caóticamente. Derrick de Kerckhove ha descrito Internet de varias formas, y su visión de las cibertecnologías, la cultura y el uso del lenguaje es siempre un estímulo para el pensamiento. Así, ha dicho que Internet es una entidad autoorganizada, tanto porque individualmente nadie puede responsabilizarse de su orden como porque resuelve las diferencias sobre una base ad hoc, audoadaptándose a cada instante a unas condiciones que varían constantemente, aunque su efecto general se mantenga estable. Es también quien habla de un “inconsciente conectivo” que se integra y se autoorganiza.

Esta forma de ver Internet, como gran red de redes, implica reconocer que no tiene centro y que las relaciones que se establecen pueden ser asimétricas, complementarias o incluso discrepantes. En Internet, más que navegar, se bucea. Y el rumbo no es lineal es hipertextual. El mundo internético es laberíntico, y lo cierto es que el espacio también pierden el sentido con el cual la mayoría de los mortales lo manejamos a diario: cuando navegamos por Internet, lo hacemos sin rumbo y sin saber dónde, exactamente, están las cosas, en el mundo real.

Sin embargo, navegamos por Internet para llegar a algún lado… pero sin movernos del teclado. “Abrimos” y “cerramos” “ventanas”, muchas veces en forma aleatoria, sin saber qué nos espera del otro lado, entrópicamente.

Y con el tiempo ¿qué ocurre? Algo parecido a lo que le pasaba a Tsúi Pen de Borges en El jardín de los Senderos que se bifurcan que “no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos. En una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproxima, se bifurcan, se coartan o que se ignoran, abarcan todas las posibilidades”. La inmediatez de la comunicación a través de Internet hace que podamos tener una sensación de manejo del tiempo incomparable con la de nuestro mundo de átomos.

Pero, en suma, todo lo que hay en este mundo digital, son bits. Bits de información. Internet proporciona, al mayor número posible de gente, la posibilidad de acceder a la mayor cantidad de información posible. Esto, nuevamente siguiendo a de Kerckhove, nos propone una modalidad completamente nueva de distribución de la memoria y la información. Y también nos propone un nuevo concepto de identidad: “el yo siendo”, esto es, la propia identidad en continuo proceso de desarrollo para llegar a ser.

Entonces, si observamos este proceso, cortísimo en el tiempo histórico y profundamente revolucionario en sus consecuencias, tenemos que empezar a sospechar que la humanidad está frente a un fenómeno que afecto los conceptos conocidos del tiempo, del espacio y de la propia identidad. Y toda revolución de este tipo implica un cambio de paradigma.

Un nuevo paradigma podría implicar, y sigo con de Kerckhove, desplegar una educación que nos permita adaptar a las nuevas identidades conectivas del cibermundo las antiguas identidades privadas o simplemente crear nichos en los que sigamos protegiendo las antiguas identidades.

Por el momento, mientras vivimos en pleno vórtice, tenemos a nuestro cargo proteger una porción de esos bits que circulan por el mundo de átomos o el mundo de bits. Pero no podemos dejar de ver que los cambios ya no se avecinan con mucha velocidad, sino que están ocurriendo en este preciso  momento. Y si bien el mundo de la información y las nuevas tecnologías puede parecer caótico, encierra en sí mismo un orden que surge de su propio sistema interno de relaciones, un orden distinto, permanentemente cambiante, orden al cual las generaciones más jóvenes se adaptan permanentemente y no les causa asombro.

La educación y el aprendizaje, entonces, es el desafío para todos aquellos que pretendemos proteger los datos personales. Y el desafío es enorme, porque educar implica repensar algunos conceptos y aprender otros nuevos. Y tener en cuenta que las alternativas son complementarias. Si queremos combatir la pedofilia que utiliza Internet como una herramienta, además de investigar perfiles en MySpace y Facebook, como algunos ministros de justicia de varios estados estadounidenses están haciendo, tenemos que pensar también en educar a los niños y a los jóvenes de forma tal que, cuando reciben algún acercamiento de tipo sexual a través de Internet, nos avisen en forma inmediata.  Ninguna de las dos acciones se contrapone, sino que se complementan. Esto es sólo un ejemplo para que se avisore de qué forma la protección de los datos personales se inmiscuye en ámbitos tan privados y sensibles como la calidad de información que intercambian padres e hijos en materia sexual.

Todo esto va de la mano con el concepto de responsabilidad en el uso de las herramientas que tenemos a nuestra disposición. De la misma forma que nadie caminaría por la calle con un cartelito con su número de cuenta bancaria y su clave, nadie debería incorporar ese tipo de información a una red social. Aunque parezca un razonamiento evidente, hay mucho para educar y para aprender aún al respecto, y es parte de la adaptación a la coexistencia del mundo digital y el mundo de los átomos.

Por eso, no todo en la protección de datos personales se limita a lo que regulan las normas vigentes. Y el trabajo no puede hacerse en forma aislada. La globalización que implica el mundo digital, la proximidad que logramos con otros pares del resto del mundo, el vencer la barrera del tiempo, todas esas ventajas, tienen que favorecer el intercambio de ideas y la generación de nuevos conceptos. No es un tema sólo del ámbito jurídico, sino que deberemos sumar los aportes de otras ciencias y especialistas, en especial de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, de la Psicología y la Tecnopsicología, la Sociología, la Antropología, entre otras, para el intercambio de ideas y la generación de verdaderas redes de pensamiento.

Presenté una ponencia para la IX Conferencia Internacional de Derecho e Informática La Habana 2013, con la colaboración de Agustina. Hoy tempranito me comunicaron que fue incluida como Conferencia Magistral en el programa científico de la Conferencia.

El tema: Privacidad e Intimidad: la protección legal de la información personal en la República Argentina.

A todos los que me bancaron infumable mientras escribía y mientras esperaba el resultado, gracias. A mi colaboradora, Agustina Callegari, que me acompañó día y noche sin fijarse en horarios ni si era sábado, domingo o feriado, las gracias más grandes.