El día después – Psicoterapia grupal para mujeres víctimas de violencia de género

niunamenosTodos los días leo sobre un nuevo caso de femicidio, una nueva muerte, un nuevo caso de violencia contra la mujer por el hecho de ser mujer. En el consultorio los casos de mujeres que viven relaciones atravesadas por la violencia sigue aumentando. No veo que los dispositivos con los que se cuenta desde el Estado sean suficientes. La denuncia exacerba al violento y desprotege a la víctima. En un momento donde no parece surgir una respuesta clara y que frene esta situación desde lo público, debemos entender que sólo nos queda lo que podamos hacer desde el ámbito privado. Así se fue gestando en mi cabeza como idea “el día después”.

“El día después” es un dispositivo terapéutico y un camino de aprendizaje: se puede salir de las relaciones vinculares violentas con una red social de contención, con participación de la mayor cantidad de actores sociales posibles, a veces con intervención de los poderes del Estado (en especial el judicial) y con ayuda terapéutica. Y desde los sectores particulares, como profesionales de la salud, podemos (y entiendo que debemos) prestar asistencia a través de mecanismos que posibiliten el acceso a un abordaje terapéutico a todas las víctimas, en especial a aquellas que no tengan recursos económicos suficientes para pagar un arancel ideal. No se trata sólo de Psicología. Se trata de Solidaridad.

Por “el día después” entiendo el día posterior al último hecho violento que lleva a una mujer a decir internamente “basta”, aún sintiéndose sin fuerzas, sin apoyo y sin recursos. “El día después” se enlaza al concepto de construcción de “el último día” de violencia. “El día después” nos ubica en el aquí y el ahora para poder mirar la violencia como algo que ya no debe volver a repetirse. “El día después” es el día donde ya no hay más lugar para la violencia en nuestras vidas.

El trabajo grupal ofrece un espacio donde una mujer puede hablar sobre su problemática, pasada o actual, sobre sus emociones, dolores, sufrimientos y necesidades, con sus pares, pero dentro de un dispositivo terapéutico y aprendiendo a manejar su miedo. Es un espacio donde quienes escuchan saben de qué se trata lo que dice quien está hablando, porque estuvieron o todavía están en ese lugar de dolor y humillación.

La psicoterapia grupal promueve y genera un proceso de cambio y reconstrucción. Puede acompañar la terapia individual (lo ideal es el trabajo individual y grupal) o ser el inicio de un proceso que más adelante lleve al análisis personal e individual. Escuchar y entender lo que pasan otras mujeres permite identificar la vivencia personal, aflorar los miedos, generar solidaridad y evitar el aislamiento. Conocer historias donde se pudo salir de la pesadilla permite vislumbrar “el día después” propio.

“El día después” es un dispositivo de psicoterapia grupal. Se trabaja con grupos de mujeres víctimas de violencia de género. El grupo se constituye con un mínimo de seis mujeres y un máximo de diez. Los aranceles son muy accesibles ($ 150 por persona por sesión, noviembre 2016) y se promueve la solidaridad con otras mujeres carentes de recursos económicos a través de un sistema de donación de sesiones. Cada vez que se llega a las doce sesiones donadas (que permitan garantizar un mínimo de tres meses de tratamiento) se puede iniciar el tratamiento de una mujer sin recursos económicos.

El objetivo del tratamiento grupal es el abordaje de los efectos que la violencia causa en las mujeres integrantes de cada grupo y la puesta en práctica de estrategias de recuperación.

Para ello, el dispositivo brinda un espacio donde poder hablar al ritmo de cada integrante. Así cada una podrá determinar si está viviendo una relación vincular violenta, si la ha vivido y si quiere salir de la misma. Este espacio también permite la identificación de las problemáticas y necesidades personales, y permite iniciar un proceso de cambio.

Las reglas básicas de los grupos terapéuticos “El día después” son:

  1. Asistencia y puntualidad
  2. Confidencialidad
  3. Ausencia de juicio de valor respecto a lo que las integrantes cuentan y respeto por todas las opiniones
  4. Respeto por los ritmos propios de cada integrante
  5. Pago de los honorarios y, en el caso de aquellas mujeres que puedan, donación de sesiones.

Las interesadas solicitan una entrevista personal. En caso de que la solicitante esté en condiciones de participar del dispositivo quedará en lista de espera hasta la constitución del grupo (se inicia con un mínimo de seis integrantes para garantizar continuidad en caso de que se produzcan bajas) o su incorporación a un grupo ya existente.

Las sesiones son semanales y con una duración de una hora y media. Se integran grupos en Capital Federal y en San Isidro.

Para mayor información pueden escribirme a: inestornabene@yahoo.com.ar