Lo innegociable

Te pasó tener que definir un tema muy importante en tu vida? De esos que pueden cambiar radicalmente todo? Hay veces que vamos caminando la vida y nos encontramos de frente con una bifurcación del camino. Si tenemos suerte hay señales, pero a veces está tan oscuro que no vemos nada.

Creo que en esos momentos una de las formas de tomar decisiones es acallando la mente y sintiendo. Y eso me lleva al tema de lo negociable y lo innegociable.

Cuáles son las cosas innegociables de tu vida?

En mi caso lo innegociable son esas cosas que cuando las pienso y tengo que ir en contra, mis tripas, mi esencia me dice “Stop!”, “Alto” y se que de ninguna manera puedo hacer algo en contra de eso.

Y no me refiero a los grandes temas de la vida únicamente, me refiero a cosas que quizás son más chicas, como ir a un lugar, encontrarte con alguien o hacer algo puntual. Pero ahí están tus tripas revolviéndose y diciéndote “no”.

Lo negociable son todas esas variables que el tiempo puede afectar, que podés reconfigurar, que podés aceptar y que no te genera un perjuicio ni una emoción tan displacentera… son como rutas alternativas que tal vez te demoren o te hagan el camino más largo, pero que en determinados momentos podés decidir aceptar la demora por algo más importante.

Cuando tengo que tomar una decisión de las gordas gordas, me doy un espacio para pensar con las tripas. Raramente se equivocan.

Cuando hay en juego cosas demasiado importantes, es necesario sentarse con uno mismo a ver hasta donde podemos negociar y hasta donde mi esencia me permite hacer o no hacer algo que puede tornarse intolerable o insoportable.

Mi consejo es que si te encontrás con algo que es intolerable para tus tripas, frenes. Es un aviso. Es como avanzar pese a que te encontraste en la ruta con un cartel que te dice que el camino está cerrado. Cuando tus tripas te avisan, la señal suele ser de peligro.

En cambio, con las cosas que podés negociar, se trata de meras transacciones momentáneas, son mojones en la ruta, con desvíos para ir a reaprovisionarse, sabiendo que aunque te demores, el destino final está a salvo, que vas a llegar.

Prestale atención a tu esencia, a tu corazón, a tu alma o a tus tripas, como te guste más llamarlo. Hay momento que la razón nos puede jugar una mala pasada, con sus argumentos de las conveniencias y las seguridades. A veces es necesario darse cuenta cuáles son las cosas innegociables porque cuando transgredimos esas cosas, lo que se nos va en ello suele ser nuestra propia salud.

Tu mente está dentro de tu cuerpo, no existe tal dicotomía mente/cuerpo, pero a veces hay que dejar que el cuerpo también nos “hable” solito y aprender a escucharlo. Escuchá cuando te dice “por acá si” o “por acá no”. Es un instante antes de que la razón se apodere de la situación. Tené en cuenta ese instante, ese instinto, esa intuición. Raramente falla.

Grupos de alimentos para la alimentación keto

Para simplificar la comprensión y la lógica de la alimentación cetogénica es conveniente agrupar los alimentos y pensar qué aporte en carbohidratos nos proporcionan.

En el grupo de las grasas naturales con cero carbohidratos vas a encontrar los aceites como el de coco y oliva, la manteca, la crema. Dependiendo de tus objetivos vas a seleccionar los más adecuados a tu salud. Si estás en un plan de descenso de peso podés dejar la crema para ocasiones especiales o directamente para más adelante, ya que el aporte calórico es muy elevado.

Después vas a ver qué hay casos especiales como la palta o las aceitunas que también vamos a considerarlas grasas a la hora de armar un plato.

En el grupo de los pescados y mariscos, todo tipo de pescados, y también el aporte de carbohidratos será de 0 gramos. Y tenés una variedad enorme de posibilidades!

Si te gusta el pescado podrías hacer de este grupo tu principal fuente de proteínas y dejar la carne roja y el pollo para una ingesta semanal.

Las carnes de todo tipo tampoco aportarán carbohidratos a tu ingesta. Acá entonces vas a contar con todo tipo de carne vacuna, de pollo, de cerdo y de caza.

Una aclaración merecen las achuras. Las naturales tienen la misma condición que el resto de la carne. La duda se presenta en los chorizos y morcilla, ya que salvo que en la etiqueta indique específicamente que no contiene agregados que aporten carbohidratos (almidones, azúcares, etc), sería mejor evitarlos.

Recordá siempre que es MUY IMPORTANTE que leas las etiquetas de los alimentos para saber cómo están compuestos. Y SIEMPRE va a ser mejor elegir alimentos NO elaborados, naturales, sin procesar.

Ahora es el turno de nuestros grandes aliados a la hora de iniciar una alimentación baja en carbohidratos: los huevos!

Un huevo tiene un aporte aproximado de medio gramo de carbohidratos, por lo tanto 2 huevos van a aportarte sólo 1 gramo de carbohidratos. Y el poder nutritivo y saciador de los huevos es altísimo.

Desde que comencé este nuevo estilo de alimentación siempre tengo en mi heladera un bowl con una buena cantidad de huevos hervidos para comer cada vez que tengo hambre. De hecho, al principio, cuando sentía hambre, una buena ayuda era pensar si tenía ganas de comer un huevo duro. Si no tenía ganas de comer huevo yo sabía que se trataba de un antojo y no de hambre.

Uno de las razones por las cuales me mantuve en este tipo de alimentación y no pienso cambiarla es que nunca me permití pasar hambre. Cómo psicóloga conozco perfectamente las consecuencias nefastas que tiene vivir en estado de restricción alimentaria constante.

Una dieta donde la constante es pasar hambre es insostenible en el tiempo y genera un stress absolutamente negativo para el organismo y para la salud mental de las personas.

Por ende, mi consejo desde la Psicología es que si una dieta te produce como consecuencia que pasas hambre, te detengas a pensar si estás en el camino correcto.

El hambre te coloca en una situación de alerta que genera una serie de reacciones hormonales en tu cuerpo sobre las que vamos a profundizar más adelante.

Hablemos de queso, hablemos de amor! Amo el queso, por lo tanto, no podría seguir ninguna dieta que no lo “permitiera”. Los quesos tienen, en general, entre 1 gramo a 5 gramos de carbohidratos por cada 100 gramos de producto. Por lo tanto, lo que hago en mi caso es pensar que todos los quesos tienen 5 gramos de carbohidratos y así evito excederme.

Nuevamente, ayúdate con las etiquetas para saber el aporte en carbohidratos de cada variedad, pero consumilo con moderación, ya que es muy fácil perder la noción de cuánto queso estamos comiendo.

La buena noticia es que -salvo que por alguna patología tu médico te haya desaconsejado su consumo- no tenés que prescindir del queso en tu vida.

Nuestra principal fuente de carbohidratos deberían ser los vegetales.

Y una de las fórmulas para que tu alimentación cetogénica sea saludable es incluir vegetales siempre siempre en tus comidas

Obviamente no podés incluir cualquier tipo de. Euge tal ya que en algunos el aporte de carbohidratos es demasiado elevado, como es el caso de los deliciosos tubérculos.

La forma más sencilla de evaluar cuáles si y cuáles no sería: si crece debajo de la tierra, descártalo (al menos al principio). Si crece por arriba de la superficie, preferí siempre las hojas verdes y luego, a averiguar y pesar.

Casi todas las verduras de hoja tienen 1 gramo de carbohidratos cada 100 gramos de verdura, por lo tanto, podés armarte un plato que la mitad sean verduras de este tipo y que el resto del plato estuviera compuesto por una cantidad moderada de proteínas y una buena cantidad de grasas saludables como la palta (que a pesar de ser una verdura la consideramos un aporte graso vegetal), el aceite de coco o el aceite de oliva.

Las mejores verduras para la dieta keto son las siguientes:

Coliflor, repollo, palta, brócoli, pepino, albahaca, espárrago, verduras de hoja en general, Chauchas, re pollitos de Bruselas

Continuará

Qué es la alimentación keto?

Si bien puede parecer compleja, y si bien es cierto que requiere estudiarla y entender cómo funciona, una vez que se clarifican los conceptos principales vas a ver que este tipo de alimentación es mucho más simple de lo que suponemos al principio.

La alimentación cetogénica o keto se basa en una distribución de porcentajes de grupos de nutrientes distintos a los que estamos acostumbrados. Para armar un estilo de alimentación de este tipo, las proporciones son las siguientes:

  • 70% de grasas
  • 25% de proteínas
  • 5% de carbohidratos

Obviamente, hay distintas formas de llevar adelante esta alimentación. En general se habla de una dieta keto “limpia” y una dieta keto “sucia”. A mi no me gusta en lo más mínimo esta terminología. Prefiero pensar que podemos seguir una alimentación cetogénica saludable y que podemos reservar el consumo de los alimentos considerados no tan saludables para ocasiones especiales.

Ningún sistema de alimentación basado en la prohibición total o la abstinencia total funciona, ahí es donde entran a jugar las variables psicológicas, en especial las emocionales, que van a dar como resultado poder mantenernos o no en un proyecto de cambio alimentario.

Entonces, teniendo en cuenta esta distinción, hablemos de las grasas.

Las grasas tienen muy mala prensa. De hecho, para vendernos los alimentos saludables, nos dicen en general que son “desgrasados” o “desnatados”. Lo que no nos cuenta la industria alimentaria es que esos alimentos bajos en grasa son aditivados con almidones para espesar la consistencia. Y lo que tampoco te explican es que el almidón es metabolizado en tu organismo como un azúcar. Entonces, podés estar comiendo un alimento bajo en grasas e incluso bajo en calorías pero que va a generar un impacto negativo en función de su carga glucémica y de su índice glucémico (Si querés una explicación bastante sencilla de qué se trata cada uno de estos términos, podés HACER CLICK PARA AMPLIAR)

El tema es que las grasas naturales no contienen, en general, carbohidratos. Por lo tanto, no van a provocar ese tipo de impacto en tu organismo, ni van a desencadenar todas las reacciones hormonales que produce la glucosa en tu torrente sanguíneo. Por lo tanto, no vas a tener subidones de glucosa y descensos abruptos de la misma. Para ponerte un ejemplo de este mecanismo: Si comés un plato de pastas y no quemás toda la energía que puede generar la alta cantidad de glucosa que contiene (las harinas se metabolizan como azúcar en tu cuerpo) lo que va a ocurrir es que vas a tener un pico de glucosa y a posteriori una caída abrupta de la misma. Eso se traduce en que al rato te vas a sentir cansado o débil… y lo vas a asociar con hambre, y vas a volver a comer, y en general, vas a vovler a comer una dosis alta de carbohidratos, repitiendo el ciclo…

Por grasas (y en otro posteo vamos a profundizar en los distintos tipos de grasas que hay) nos referimos a:

  • aceites: te voy a recomendar que utilices aceite de coco o aceite de oliva
  • aceitunas
  • paltas
  • nueces / almendras
  • quesos: en general los más duros
  • crema entera (prestando atención a que es un alimento altamente calórico por lo tanto su consumo debe ser moderado)
  • manteca o ghee (manteca clarificada

Estos son algunos ejemplos. Obviamente hay muchas más grasas, como las que contienen algunos aderezos (mayonesas, mostazas, etc) también bajos en carbohidrato, pero que para consumirlos hay que entrar a hilar mucho más fino si queremos considerarlos saludables. Por ende, los vamos a dejar para más adelante teniendo en cuenta que el objetivo de estos primeros posteos es acercarte información mucho más general.

En cuanto a las proteínas, es más simple todavía, ya que vas a tener que buscarlas en:

  • carnes rojas (yo las consumo una o dos veces por semana máximo)
  • carnes blancas
  • pescados
  • mariscos
  • huevos

Antes se creía que no era conveniente comer más de 3 huevos a la semana, afortunadamente hasta los nutricionistas más tradicionales están reviendo la bibliografía y ya aceptan que el consumo de huevos es muchísimo más amplio que ese número. En mi caso suelo consumir entre 6 a 8 huevos al día.

Finalmente, en el 5% que corresponde a los carbohidratos, podemos dejar todos aquellos que no provienen del reino de los cereales y concentrarnos en los vegetales. Y dentro de los vegetales (también voy a dedicar un posteo específico a este tema más adelante) por hoy te voy a recomendar los siguientes:

  • Regla general: todos los que crecen bajo la tierra, no los consumas (papas, batatas, zanahoria, cebolla, nabo, etc)
  • Los vegetales verdes, en general, tienen menos carbohidratos que el resto. Por ejemplo: 100 gr de lechuga contiene 2 gr de carbohidratos, 100 gr de espinaca contiene 1 gr de carbos, etc
  • Vegetales que no superan los 4 gr de carbos cada 100 gr berenjena, tomate, aceitunas, paltas, pimientos (el amarillo tiene 5 gr de carbos, cuidado), coles de bruselas, pepino, zuchini, coliflor, repollo, brócoli.

Por lo tanto, si hoy quisieras armarte un plato keto, podrías comer una pechuga de pollo con una ensalada bien abundante, sumarle media palta, condimentar con aceite de oliva, aceitunas e incluso una mayonesa casera y tendrías un plato que no superaría los 5 a 10 gr de carbohidratos y seguro no pasarías hambre.

Hasta acá llegamos por hoy. Pero esto, continuará

Bajo en carbos o keto?

Todas las fuentes consultadas coinciden en que para que tu alimentación se considere baja en carbohidratos y te mantenga en cetosis tenés que comer entre 20 gr a 50 gr de carbohidratos por día como máximo. Una dieta de hasta 100 gr de carbohidratos sería baja en carbos pero parecería que ya no es cetogénica.

Si lo que estás planteándote es un cambio rápido, entonces tu misión va a ser controlar la cantidad de carbohidratos que comés al día.

Ahora bien, si tu objetivo es bajar de peso, obviamente vas a tener que tratar de que la cantidad de carbohidratos al día no superen los 20 gramos para poder estar en cetosis. Cómo calcularlos? Sabiendo cuántos gramos de carbohidratos por cada 100 gr contiene cada grupo de alimentos. Y esta es la parte fácil, porque con las imágenes que voy a ir publicando lo vas a aprender.

Quizás cuando recién empieces vas a necesitar una balanza o báscula de cocina. Pero rápidamente te vas a acostumbrar a calcular “a ojo”. Y en caso que no observes resultados vas a recurrir a un recurso bien simple: anotar absolutamente todo lo que comés en un día con peso en gr, para así poder descubrir dónde se esconden los carbohidratos.

Leer las etiquetas de cada cosa que consumís es fundamental. Por eso es mucho más simple seguir una dieta natural con productos no elaborados, ya que ahí no hay “trampas”.

Obviamente los ultraprocesados van a quedar fuera de tu ingesta diaria y sólo reservados a ocasiones súper especiales. En mi experiencia, los primeros meses fui muy disciplinada y no consumí absolutamente nada que pudiera sacarme de cetosis.

Por qué tanta disciplina?

El azúcar -y cualquier alimento que pueda metabolizar en azúcar como las harinas y almidones, los cereales, etc- generan una fuerte adicción. Poder limpiar nuestro organismo es un paso importante. Y dejarse tentar por el azúcar en mi caso no es una chance, ya que la razón de haber iniciador este cambio era salir de los síntomas de la fibromialgia. A eso le sumo que estoy en tratamiento oncológico y que todos los médicos coincidieron en que dejar el azúcar y sus derivados es la mejor opción.

Hay distintas formas de empezar con esta forma de alimentación, ya sea cetogénica o solo baja en carbohidratos: de una vez, de a poco o coqueteando.

Para el manejo de ese componente aditivo empezar de a poco lo único que iba a hacer en mi era mantenerme una dosis de mi adicción siempre vigente. En mi caso no era lo mejor. Pero eso no significa que aplique para vos. Lo que sí tenés que saber es que cuando elimines definitivamente el azúcar que proviene de harinas, cereales y azúcar propiamente dicha, vas a tener un período de abstinencia.

Yo elegí que ese periodo fuera lo más corto posible, sabiendo que podía resistir la tentación porque mis ganas de salir de los dolores eran muchos más fuertes que las ganas de comer una medialuna.

Luego de tantos meses de estar en cetosis hoy puedo darme cada tanto algún “permitido”. En mi caso es ínfimo y cuido y organizo muy bien en qué momento voy a hacerlo. En otro post vamos a hablar de eso.

Tomarnos en serio el cuidado de nuestra vida tiene que ser nuestra prioridad.

En los siguientes posteos ya nos metemos de lleno con cada grupo de alimentos.

Info Keto

Una dieta cetogénica o dieta keto (del término en inglés ketogenic) es un plan de alimentación bajo en carbohidratos que te puede ayudar a quemar grasas de manera más eficaz.

Lo mejor que tiene es que podes comer y saciarte y no pasar hambre. Y que podés comer de forma muy saludable!

Antes de seguir leyendo, por favor lee el Descargo de Responsabilidad

La razón por la cual tenemos hambre a las pocas horas de haber comido es la alta ingesta de carbohidratos.

Los carbohidratos son transformados en glucosa en nuestro organismo. Cuando comemos una gran cantidad, la glucosa sube rápidamente, pero luego de poco tiempo, desciende también rápidamente. Al descender esa glucosa el cerebro nos manda una señal en “formato” de hambre y cansancio.

En mi caso probé este sistema de alimentación para mejorar los síntomas de la fibromialgia, luego de haber intentado con otros sistemas sin buenos resultados. Comencé con keto en enero de 2021 y hasta la fecha no he vuelto a tener síntomas de fibromialgia, además de haber bajado 15 kg.

Una dieta cetogénica puede ser especialmente útil para quemar el exceso de grasa corporal sin pasar hambre. En muchos estudios a nivel internacional se menciona que también puede ser útil para mejorar algunas patologías como la diabetes tipo 2, síndrome metabólico, etc. 

Uno de los principales beneficios que noté a los pocos días de comenzar fue haber empezado a gozar de mucha energía y mucha claridad mental. El cansancio se fue por completo, los antojos de comida desaparecieron y dejé de tener hambre a todas horas del día.

En una dieta keto se comen menos carbohidratos, se mantiene un consumo moderado de proteína y puede que aumente la ingesta de grasa siendo lo ideal que esas grasas sean únicamente las más saludables, dándole protagonismo por ejemplo a las grasas vegetales. La reducción de carbohidratos pone al cuerpo en un estado metabólico llamado cetosis, en donde la grasa (de tu cuerpo y de lo que comes) se consume para obtener energía.

“Keto” en una dieta cetogénica se deriva del hecho de que permite al cuerpo producir pequeñas moléculas de combustible llamadas “cetonas”. Es una fuente alternativa de combustible para el cuerpo, que este usa cuando el azúcar en sangre (glucosa) escasea.

Cuando se consumen muy poco carbos o muy pocas calorías, el hígado produce cetonas a partir de la grasa. Estas cetonas sirven como fuente de combustible para todo el cuerpo, especialmente para el cerebro. El cerebro es un órgano hambriento que consume mucha energía todos los días y no puede funcionar directamente con grasa. Solo puede funcionar con glucosa … o cetonas. Podés encontrar mucha información al respecto en la página www.dietdoctor.com que es una de las principales fuentes de información que consulté cuando investigué este tipo de alimentación y que está en español.

En una dieta cetogénica, todo el cuerpo cambia su suministro de combustible para funcionar principalmente con grasa; se quema grasa las 24 horas del día, los siete días de la semana. Cuando los niveles de insulina están muy bajos, la quema de grasas puede aumentar enormemente. Se vuelve más fácil acceder a la grasa almacenada en el cuerpo para quemarla.

Otro de los efectos benéficos que pude comprobar en mi cuerpo fue el siguiente: un año atrás de iniciar este cambio, me habían diagnosticado hígado graso en grado I. A los cuatro meses de haberme iniciado en keto, tuve que hacerme una ecografía de hígado y… mi hígado graso había desaparecido por completo. 

Si estás decidido a intentar este tipo de alimentación, investigá todo lo que puedas, preguntale a tu médico qué opina y pensá que para que un sistema de alimentación, el que sea, tenga buenos resultados, lo mejor es plantearse un cambio de hábitos que te lleve a una alimentación saludable sostenible a lo largo del tiempo. Mejor que pensar en sólo bajar de peso es mejor plantearse elegir un estilo de vida más saludable.

Continuará

“Me hacés enojar”

Muchas veces escucho la frase: “tal persona me hace enojar” o “tal situación me hace enojar”. Realmente creemos que es otra persona o que es una situación la que “nos hace” enojar???

No son los acontecimientos externos ni las personas quienes “nos” enojan. Hay un momento en que nosotros nos permitimos perder el control de la situación y le damos rienda suelta a nuestro cerebro más primitivo en lugar de serenarnos y dejar que nuestro lóbulo frontal tome control de la situación y comience a analizar.

Si cuando descubrimos un disparador para nuestro enojo frenamos, respiramos profundo tres o cuatro veces, ponemos la mente en blanco y nos concentramos en nosotros mismos, vamos a permitir dejar de lado la emoción y permitir que llegue el pensamiento racional.

Si en cambio elegimos darle poder a las situaciones o personas entonces además de todo, perdemos el control.

Te propongo que te tomes dos minutos y recuerdes qué cosas y/o personas “te enojan” y lo anotes. Te pusiste a pensar por qué te generan esa emoción? Cuáles son los disparadores del enojo? Qué pasa cuando te ven enojado/a? 

Aprender a disfrutar nuestra propia compañía

Hay pocas cosas seguras en nuestra vida. A cada minuto, por más que programemos, no sabemos exactamente qué va a pasar. Esto es no sólo una realidad sino un conocimiento adquirido por la experiencia en aquellas personas a quienes la vida nos ha cambiado en un segundo, modificando todos los planes que teníamos.

Aún cuando estés en pareja, tengas familia, amigos, colegas, compañeros, etc, internamente siempre estamos con nosotros mismos. Y hay personas a quienes les resulta difícil quedarse en su propia compañía.

Es lo que percibimos generalmente como soledad. Y en nuestra sociedad la palabra “soledad” tiene una connotación negativa.

La soledad, el hecho de estar solos, es algo que va más allá de la compañía externa. Es un sentimiento interno que puede ocurrir aún en compañía.

La vivencia de la soledad es más clara en momentos especiales. Por más acompañado que estés, cuando entrás a un quirófano, por ejemplo, te das cuenta que estás solo. Pero ese sentimiento no es distinto al que vivimos día a día, sólo que en el trajín de cada jornada lo acallamos.

Si bien somos seres sociales, aprender a ser feliz con uno mismo y a disfrutar nuestra propia compañía es una tarea esencial. Me enfoco en esencial, salgamos del binomio “fácil – difícil”, porque esos conceptos son aprendidos. Nos enseñan que estar en pareja es lo deseable y lo que nos hace felices, pero no se puede ser feliz en pareja si no se es feliz con uno mismo, sino tendemos a crear vínculos de dependencia, no de amor.

Hace unos años decidí hacer un viaje por varios países totalmente sola. Y fue uno de los momentos de crecimiento interior más profundos de mi vida, hasta ahora ;-). Y a partir de ese momento no sólo disfruto de mi propia compañia sino que necesito pasar momentos en el día en silencio, concentrada en mi, y conectada conmigo misma. Y aprendí a generarme esos momentos incluso aunque tenga mucha gente alrededor.

Sos de los que no pueden estar sólos? Sos de los que disfrutan su propia compañía? Te animarías a viajar solo por el mundo?

Aprender a decir NO

Hay distintos tipos de límites. Básicamente, el límite es un concepto que implica un “hasta acá”. Puede ser un límite geográfico, natural o artificial, un límite legal, un límite mental, etc.

Algunas veces tenemos que aprender a extender los límites mentales demasiado estrechos para lograr nuestros objetivos o para ampliar nuestras posibilidades de permitirnos muchas cosas. Pero hoy no me voy a referir a esos límites.

Hoy quiero pensar en los límites que tenemos que poner en nuestros vínculos para protegernos.

Se te ocurriría vivir en una casa con la puerta de ingreso abierta las 24 horas? Una casa en la cual cualquier persona, animal, hecho de la naturaleza pudiera ingresar en todo momento y hacer lo que quisiera dentro de tu hogar? Aún suponiendo que vivas en una sociedad ideal donde nadie tomaría algo de tu propiedad sin tu consentimiento, seguramente la sola idea de una situación así resulta perturbadora.

Ahora bien: si en tu casa cerrás la puerta, asegurás las ventanas y sólo dejás entrar a quien vos querés… por qué razón a veces te cuesta tanto proteger tu mente del ingreso de pensamientos y sentimientos que pueden ser tan nocivos como que un desconocido se meta en tu casa y use tu baño mientras te estás bañanado (tomate dos segundos para imaginar algo así, sólo dos segundos).

Poner límites para cuidar nuestra mente es absolutamente indispensable. Poder reconocer hasta dónde dejar llegar a determinados pensamientos, sentimientos, personas, situaciones, etc, es crucial para poder vivir una vida saludable y evitarnos muchos conflictos internos y externos.

Llevá este ejemplo tan lejos como quieras. Seguramente de acuerdo a dónde vivas necesitarás o no poner rejas, alarmas, cámaras de seguridad y blindar tus puertas, o no. En lo que respecta a tus sentimientos, pasa lo mismo. Evaluá el ecosistema donde vivís y pensá qué tan amigable es, si estás a salvo o si necesitás una zona segura un poco más eficaz.

Te cuesta poner límites? Te cuesta decir que no? Te pasa que te encontrás en situaciones donde terminás haciendo lo que no querés hacer? Date un momento para pensarlo!

Te tropiezas siempre con la misma piedra y… te quejas de la piedra?

Muchas veces en la vida nos encontramos en momentos de crisis, donde nos resulta muy tentador echarle la culpa de lo que nos sucede a personas o circunstancias.

Hay personas que, sistemáticamente, se ven involucradas en situaciones demasiado parecidas, pese a que los protagonistas cambien. Y recurrentemente llegan al consultorio quejándose de los demás y no logrando preguntarse qué responsabilidad deberían atribuirse a sí mismos.

Hablar de culpas a veces no resulta productivo. Por eso prefiero limitar el uso de la palabra “culpa” a muy pocas situaciones, y en su lugar, hablar de responsabilidad. Porque si hablamos de responsabilidad abrimos la puerta a muchas posibilidades reparatorias.

Cuando vivimos la vida en forma cíclica, hay algo que todavía no logramos desentrañar y que nos lleva, una y otra vez, a repetir la misma situación. Hasta que no frenemos y comencemos a entender qué sucede, vamos a seguir creyendo que la piedra tiene vida propia y se nos pone en nuestro camino sólo para hacernos caer.

Te pasó alguna vez creer que “esta vez no es igual”, pero sí lo era? A veces hace falta un poco de distancia para darse cuenta, otras veces para llegar a darse cuenta se paga con dolor anímico. Pero no es saludable vivir una vida llena de dolor.

Pagar con dolor y volver a repetir no sólo no es saludable sino que es apostar, como en una ruleta rusa, nuestra propia salud. Invertir en nosotros y buscar asesoramiento es priorizarnos y elegir querernos.

Tenés un sueño?

Es tu sueño, es lo que te impulsa, es lo que te mantiene vivo.

Que sea lo primero que pensás a la mañana y lo último que tenés en mente a la noche.

Que te desvele, que te despierte a la noche, que te haga pegar un salto de la cama y te haga mover.

Que te haga sonreir y que los demás no entiendan por qué sonreís y vas a contramano del mundo. Que te llene de calor el pecho.

Tenés un sueño? es tu sueño, no te rindas.

Estás cansado o cansada? Un paso más. De a uno, un pie adelante, después el otro. Uno paso más, dale, no te rindas!!!!!!