“Me hacés enojar”

Muchas veces escucho la frase: “tal persona me hace enojar” o “tal situación me hace enojar”. Realmente creemos que es otra persona o que es una situación la que “nos hace” enojar???

No son los acontecimientos externos ni las personas quienes “nos” enojan. Hay un momento en que nosotros nos permitimos perder el control de la situación y le damos rienda suelta a nuestro cerebro más primitivo en lugar de serenarnos y dejar que nuestro lóbulo frontal tome control de la situación y comience a analizar.

Si cuando descubrimos un disparador para nuestro enojo frenamos, respiramos profundo tres o cuatro veces, ponemos la mente en blanco y nos concentramos en nosotros mismos, vamos a permitir dejar de lado la emoción y permitir que llegue el pensamiento racional.

Si en cambio elegimos darle poder a las situaciones o personas entonces además de todo, perdemos el control.

Te propongo que te tomes dos minutos y recuerdes qué cosas y/o personas “te enojan” y lo anotes. Te pusiste a pensar por qué te generan esa emoción? Cuáles son los disparadores del enojo? Qué pasa cuando te ven enojado/a? 

Aprender a disfrutar nuestra propia compañía

Hay pocas cosas seguras en nuestra vida. A cada minuto, por más que programemos, no sabemos exactamente qué va a pasar. Esto es no sólo una realidad sino un conocimiento adquirido por la experiencia en aquellas personas a quienes la vida nos ha cambiado en un segundo, modificando todos los planes que teníamos.

Aún cuando estés en pareja, tengas familia, amigos, colegas, compañeros, etc, internamente siempre estamos con nosotros mismos. Y hay personas a quienes les resulta difícil quedarse en su propia compañía.

Es lo que percibimos generalmente como soledad. Y en nuestra sociedad la palabra “soledad” tiene una connotación negativa.

La soledad, el hecho de estar solos, es algo que va más allá de la compañía externa. Es un sentimiento interno que puede ocurrir aún en compañía.

La vivencia de la soledad es más clara en momentos especiales. Por más acompañado que estés, cuando entrás a un quirófano, por ejemplo, te das cuenta que estás solo. Pero ese sentimiento no es distinto al que vivimos día a día, sólo que en el trajín de cada jornada lo acallamos.

Si bien somos seres sociales, aprender a ser feliz con uno mismo y a disfrutar nuestra propia compañía es una tarea esencial. Me enfoco en esencial, salgamos del binomio “fácil – difícil”, porque esos conceptos son aprendidos. Nos enseñan que estar en pareja es lo deseable y lo que nos hace felices, pero no se puede ser feliz en pareja si no se es feliz con uno mismo, sino tendemos a crear vínculos de dependencia, no de amor.

Hace unos años decidí hacer un viaje por varios países totalmente sola. Y fue uno de los momentos de crecimiento interior más profundos de mi vida, hasta ahora ;-). Y a partir de ese momento no sólo disfruto de mi propia compañia sino que necesito pasar momentos en el día en silencio, concentrada en mi, y conectada conmigo misma. Y aprendí a generarme esos momentos incluso aunque tenga mucha gente alrededor.

Sos de los que no pueden estar sólos? Sos de los que disfrutan su propia compañía? Te animarías a viajar solo por el mundo?

Aprender a decir NO

Hay distintos tipos de límites. Básicamente, el límite es un concepto que implica un “hasta acá”. Puede ser un límite geográfico, natural o artificial, un límite legal, un límite mental, etc.

Algunas veces tenemos que aprender a extender los límites mentales demasiado estrechos para lograr nuestros objetivos o para ampliar nuestras posibilidades de permitirnos muchas cosas. Pero hoy no me voy a referir a esos límites.

Hoy quiero pensar en los límites que tenemos que poner en nuestros vínculos para protegernos.

Se te ocurriría vivir en una casa con la puerta de ingreso abierta las 24 horas? Una casa en la cual cualquier persona, animal, hecho de la naturaleza pudiera ingresar en todo momento y hacer lo que quisiera dentro de tu hogar? Aún suponiendo que vivas en una sociedad ideal donde nadie tomaría algo de tu propiedad sin tu consentimiento, seguramente la sola idea de una situación así resulta perturbadora.

Ahora bien: si en tu casa cerrás la puerta, asegurás las ventanas y sólo dejás entrar a quien vos querés… por qué razón a veces te cuesta tanto proteger tu mente del ingreso de pensamientos y sentimientos que pueden ser tan nocivos como que un desconocido se meta en tu casa y use tu baño mientras te estás bañanado (tomate dos segundos para imaginar algo así, sólo dos segundos).

Poner límites para cuidar nuestra mente es absolutamente indispensable. Poder reconocer hasta dónde dejar llegar a determinados pensamientos, sentimientos, personas, situaciones, etc, es crucial para poder vivir una vida saludable y evitarnos muchos conflictos internos y externos.

Llevá este ejemplo tan lejos como quieras. Seguramente de acuerdo a dónde vivas necesitarás o no poner rejas, alarmas, cámaras de seguridad y blindar tus puertas, o no. En lo que respecta a tus sentimientos, pasa lo mismo. Evaluá el ecosistema donde vivís y pensá qué tan amigable es, si estás a salvo o si necesitás una zona segura un poco más eficaz.

Te cuesta poner límites? Te cuesta decir que no? Te pasa que te encontrás en situaciones donde terminás haciendo lo que no querés hacer? Date un momento para pensarlo!

Te tropiezas siempre con la misma piedra y… te quejas de la piedra?

Muchas veces en la vida nos encontramos en momentos de crisis, donde nos resulta muy tentador echarle la culpa de lo que nos sucede a personas o circunstancias.

Hay personas que, sistemáticamente, se ven involucradas en situaciones demasiado parecidas, pese a que los protagonistas cambien. Y recurrentemente llegan al consultorio quejándose de los demás y no logrando preguntarse qué responsabilidad deberían atribuirse a sí mismos.

Hablar de culpas a veces no resulta productivo. Por eso prefiero limitar el uso de la palabra “culpa” a muy pocas situaciones, y en su lugar, hablar de responsabilidad. Porque si hablamos de responsabilidad abrimos la puerta a muchas posibilidades reparatorias.

Cuando vivimos la vida en forma cíclica, hay algo que todavía no logramos desentrañar y que nos lleva, una y otra vez, a repetir la misma situación. Hasta que no frenemos y comencemos a entender qué sucede, vamos a seguir creyendo que la piedra tiene vida propia y se nos pone en nuestro camino sólo para hacernos caer.

Te pasó alguna vez creer que “esta vez no es igual”, pero sí lo era? A veces hace falta un poco de distancia para darse cuenta, otras veces para llegar a darse cuenta se paga con dolor anímico. Pero no es saludable vivir una vida llena de dolor.

Pagar con dolor y volver a repetir no sólo no es saludable sino que es apostar, como en una ruleta rusa, nuestra propia salud. Invertir en nosotros y buscar asesoramiento es priorizarnos y elegir querernos.

Tenés un sueño?

Es tu sueño, es lo que te impulsa, es lo que te mantiene vivo.

Que sea lo primero que pensás a la mañana y lo último que tenés en mente a la noche.

Que te desvele, que te despierte a la noche, que te haga pegar un salto de la cama y te haga mover.

Que te haga sonreir y que los demás no entiendan por qué sonreís y vas a contramano del mundo. Que te llene de calor el pecho.

Tenés un sueño? es tu sueño, no te rindas.

Estás cansado o cansada? Un paso más. De a uno, un pie adelante, después el otro. Uno paso más, dale, no te rindas!!!!!!

Donde esté tu pensamiento…

… está tu energía.

Si insistís en tener pensamientos negativos, en regodearte pensando lo mal que te va en la vida, lo injusta que es y por qué te pasan a vos las cosas, vas a seguir alimentando esos aspectos y se van a seguir multiplicando.

Salí de los pensamientos que te tiran para atrás. Tu cerebro es muy poderoso, pero no discrimina y alimenta aquello a lo que más tiempo le dedicás en tu cabeza.

Puede ser que no te resulte fácil si estás acostumbrado/a a este tipo de círculo viciosos de pensamientos no-constructivos. Pero la buena noticia es que se puede.

Y si no podés sólo o sóla, pedí ayuda.

Aquí y ahora

Durante toda mi vida hasta ahora me sentí orgullosa de ser multitasking y poder realizar varias tareas a la vez.

Pero claramente, no es algo saludable, especialmente cuando se transforma en tu forma de ser las 24 hs del día.

La mente necesita frenar, descansar, enfocarse en el aquí y el ahora. A veces me sorprendía haciendo cosas en forma automática, y pensaba y me costaba recordar cómo lo había hecho. Y eso, te repito, no está bueno.

Enfocate en el aquí y ahora, tomá consciencia de que estás vivo, disfrutá cada minuto. Cada nuevo día te entrega 24 horas, 1440 minutos, 86.400 segundos de VIDA. Hacé que cada uno valga la pena, porque son irrepetibles, porque una vez que cada minuto pasa no vuelve, porque la vida es finita, porque no hace falta que te pase algo grave para tomar consciencia

#psicologia #autoayuda #mindfulness #serconsciente #aquiyahora #cancerdemama #sanacion #curacion #

Realmente te querés y valorás?

Esta es una pregunta para hacernos a nosotros mismos: “realmente me quiero?”, “realmente me valoro?”

Te tienta responder que si, pero… vamos!!!! tenés que ser honesta/o con vos mismo!!!!! Siempre te querés? 

Qué sería quererse?

Te digo que NO es…

Yo creía que me quería, pero no. Vivía aferrada a mi pasado, a mis dolores, sin perdonar, sin soltar. Eso no es quererse.

Me hice cosas a mi misma que no se las haría a una persona que realmente quiero. Por un lado era “súper saludable” en mis comidas y hábitos, pero pasé tiempo reprochándome y culpándome por cosas que hicieron otros, como si fuera mi responsabilidad. Pasé tiempo desperdiciando mi afecto en personas que no me querían. Pasé tiempo derrochando tiempo y cariño en situaciones que no valían la pena. Fuí cobarde y no me animé a patear el tablero aunque era lo que necesitaba. Pasé por 6 enfermedades que me decían claramente “TENES QUE FRENAR” y no presté atención hasta que la vida me dió una patada y me despertó con un diagnóstico de cáncer.

Tuve que nacer de nuevo y hoy agradezco la oportunidad (que a veces otros no han tenido)… y quiero honrarla.

El Amor es la fuerza más poderosa del mundo… pero primero tenemos que amarnos a nosotros mismos y tratarnos bien… no hay forma de amar bien a los otros si no nos queremos.

Preguntate de nuevo: te querés? te valorás? Pensalo. Y si dudás y crees que estás haciendo algo que no se condice con el amor a vos misma/o, tomá la decisión de empezar a quererte HOY MISMO.

#amoraunomismo #valorarse #quererse #cuidarse #preguntas

Me diagnosticaron cáncer: y cómo sigue la vida ahora?

Te dejo este video que es el primero de mi nuevo canal en YouTube. Te cuento cómo te cambia la vida el día que te dicen que tenés cáncer… y cómo podés seguir adelante.

Si tenés cáncer o un familiar o amigo o conocido está atravesando esta situación, quizás te sirva escuchar un testimonio, como me sirve a mi los cientos de testimonios que voy recibiendo de personas que pasaron y pasan por esta misma vivencia.

El nuevo canal va a tener el formato de Vlog, video blog, y espero poder sostenerlo junto con el avance de mi tratamiento. Y voy a volver a este espacio para compartir también otros temas psi que te van a servir para mejorar tu calidad de vida y te enfoques en tu salud y en lo que te hace bien.

Crecer, fluir, cambiar

Desde que tengo memoria tuve una particular “habilidad”: transformar lo que me gusta hacer en un trabajo. Puede parecer algo muy conveniente, de hecho, me permitió y permite tener cosas materiales y disfrutar momentos con las personas que amo. Pero la vida no es sólo trabajo, no debe serlo, hay que hacer cosas sólo por diversión, sólo por placer y que eso no se convierta en un trabajo. Y desconectar.

Es algo obvio para vos? Bueno, yo sólo lo digo de la boca para afuera. Pero hasta hace unos días, no lo practicaba. Porque me gusta tanto trabajar en lo que trabajo que no parece un trabajo.

Hay un dicho español que dice “muriendo y aprendiendo”. Y si, de eso se trata la vida, se trata de no dejar de crecer en ningún momento, y se trata de permitirse fluir y cambiar. Y corregir el rumbo cuantas veces haga falta.

A veces aparecen avisos en el camino, indicadores, señales que te alertan que si o si tenés que cambiar el rumbo. Hoy puedo reconocer esos aspectos empecinados, caprichosos y autodestructivos que me llevaron a querer torcer todas las señales que se me presentaron y seguir adelante como una topadora haciendo lo que yo entendía que debía hacer.

Pero… la vida fluye, te deja seguir adelante hasta que te sienta de culo y te pone en el rincón, knock out. Y ya no te quedan opciones: aprendés o aprendés. Cambiás o cambiás.

Bueno, yo estoy en ese momento.

Así que parece que tengo mucho para aprender y tengo mucho para dejar fluir. Mucho para soltar definitivamente, mucho para crecer y mucho para disfrutar.

Un día tiene 1440 minutos. Me propuse que cada minuto tenga un sentido que no tenga que ver solo con el trabajo. Y voy a tener que deconstruir mucho y aprender, porque disfruto trabajando, produciendo y generando. Pero siempre termino derrapando. Hoy estoy aprendiendo a ponerme límites.

Me cuesta mucho.

Quiero aprender a hacer lo que se me antoja y que lo que se me antoje no sea sólo trabajar.

Por eso volví a mi blog, porque antes escribir acá era un ejercicio liberador, y hoy siento que después de tantos años, puedo volver a escribir, si tengo ganas, y cuando tenga ganas.

Y escribirlo y contarlo y dejarlo expuesto me ayuda a comprometerme conmigo misma. A veces no permitirse disfrutar y sólo ocuparse que el resto del mundo esté bien, es una adicción. Así que, si, estoy en tratamiento.

Confío que el tratamiento llegó a tiempo. Voy a ir un día a la vez a ver qué onda.