Shana Tova: Rosh Hashanah

Feliz y dulce 5775 para la comunidad judía!

Shana-Tova

Decir adiós es crecer…

images-14Recién hoy tuve fuerza para poner a Cerati en random mientras cocino. Por primera vez en años estuve dos días seguidos sin escuchar, en algún momento del día, alguna de sus canciones. Mi vida es una vida llena de música. Hablábamos con mi hijo recién, cuesta internalizar todavía la idea, aunque sabíamos que en algún momento íba a llegar la noticia que nadie quería escuchar. Mis hijos, de bebés, se han dormido escuchando a Cerati, a Charly, a Spinetta, a Pappo, y a tantos otros…

La música es parte de la vida de muchas personas, escuchar música activa centros cerebrales que tienen que ver con el placer, pensar en las combinaciones infinitas de sonidos es casi mágico. Y hay voces que nos calman, hay voces que nos alteran, hay voces que son indiferentes, y hay voces que son eternas. Las voces, la música, el sonido… pasan sólo dentro nuestro. Para mi, la música de Gustavo Cerati, su voz, es eterna. Murió un cuerpo, como vamos a morir todos, y cada vez que muere alguien nos tocan la puerta para hacernos recordar que es el destino que todos compartimos y que nos hermana en un mismo final.

Recién hoy tuve fuerza para poner su música fuerte en el centro de la casa y que todos la compartamos en simultáneo. Disfruto el natural acuerdo musical que vivimos en casa, ese núcleo sólido de música que todos podemos escuchar en el momento que sea. Disfruto el conocer música nueva, traída de la mano de mis hijos. Recién hoy pude volver a escuchar a Cerati, pero, tuve una misma canción sonando de fondo dentro mío estos días todo el tiempo. Extraña magia de la música que puede suceder en nuestro cerebro aun sin que haya ningún emisor externo.

Extraña magia también que una de mis hijas me mandara el mensaje que anunciaba su partida mientras caminaba por la calle  escuchando Zona de Promesas.

En realidad, nos da tristeza no aceptar el final de un ciclo. La muerte forma parte de la vida, es parte del ciclo, que comienza y que termina, como todo.

El egoísmo, el apego, nos ata a personas y situaciones insostenibles, retenemos, nos resistimos a los finales. Pero es parte de la vida dejar partir, decir adiós es crecer.

No hay forma de despedir a un artista cuando amamos su arte…

 

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IMG_8096Te esperaba para el 10 de julio, pero insististe en nacer antes. Una noche como hoy, pero hace 14 años, me fui a dormir con trabajo de parto ya iniciado, aunque del quirófano no zafábamos. Al día siguiente todo pasó vertiginosamente: ir a ver al doctor, volver a casa, estar un rato más con tus hermanos, la clínica, el quirófano, y verte por primera vez.

Desde ese momento y durante muchos días, no nos separamos. Hacía mucho frío y vos, pese a ser grandota, eras igual que ahora: mimosa, abrazable, dulce y tranquila. Ya habría tiempo para todo lo demás. Siempre estuve convencida que lo natural era ese abrazo que abriga y protege, que imbrinca pulsiones, que es efímero en el tiempo de la vida pero que deja huellas. Espero haberlas dejado en tu corazón.

Con cada etapa tuya sabía que vivía una despedida de cada etapa de mi maternidad, así que las disfruté al máximo. Será por eso que hoy disfruto también viéndote salir, alejarte y volver, disfrutar tu aprendizaje, crecer con las alegrías y con los dolores que te tocan. Sigo disfrutando verte crecer día a día, sigo valorando que ganes independencia, me da paz descubrir cada día tu sensibilidad y tu capacidad de dar, de asumir errores, de luchar por lo que crees que merecés.

Seguís siendo mimosa, abrazable y dulce. Sos la protegida de tus hermanos y mi amor por siempre. No hay momento que esté con vos que pueda resistir estirar la mano y agarrarte y acercarte a mi. Tu nombre, Candela, que me sorprendió cuando no lo buscaba, es perfecto para vos: sos luz y sos dulzura. Te amo. Mamá.

 

Arco iris

A veces hablamos, hablamos, hablamos, pasamos por todos los colores, los sabores, las texturas. A veces pasamos del dulce verde claro al negro profundo y sin sentido. A veces pasamos de las caricias a la indiferencia más rotunda. A veces pasamos de un rosa fresco y embriagado, salado, húmedo, a un gris pálido, deslucido. A veces pasamos de palabras con música, con deseo, con anhelo, palabras amarillas, doradas, tibias, a silencios azules, desabridos. A veces pasamos de pantallas, de escenarios, de sonidos y nos quedamos con colores en la boca, con palabras, con susurros, con gemidos, con ganas atravesadas, con preguntas… A veces nos quedamos con toneladas de abrazos sin dar, nos quedamos preguntándonos por qué, nos quedamos sin saber. Nos quedamos con la nada. Nos quedamos sorprendidos. A veces nos quedamos esperando, a veces nos preguntamos si lo soñamos, a veces se van los colores y a veces sólo queda el silencio absolutamente vacío.

 

No necesito verte para saberlo #gustavocerati

cerati

 “Sé que estarás cruzando la ruta

de la libertad,

entre las fieras, indiferente,

tan profunda, tan casual;

buscando amar a un hombre encerrado en la tempestad

No necesito verte

Para saberlo

Te descubrí entre el humo y la gente

Te conozco bien

Sos la cautiva de mis sueños

Siempre, al despertar

Dejo los ojos entreabiertos

Ya no cerraré la puerta…

No necesito verte

Para saberlo”

Carta que Gustavo Cerati le escribió a Cecilia Amenabar en julio de 1991.

Dulces 16

944533_10201596719419369_1649379092_nAdmiro tu nobleza, tu creatividad, tu inteligencia. Sos hermosa, por fuera y por dentro. Sos rebelde, tierna, vulnerable y fuerte; si, también contradictoria. Defendés tus convicciones, tus ideales y a tus amigos. Sos una gran compañera.

Aprendo a amarte todos los días un poquito más.

Me enseñas tanto día a día, que al final, las dos aprendemos. Siendo mi hija, me enseñas a ser madre.

Te amo con mi alma, con mi vida y con cada célula de mi cuerpo. Feliz cumple mi amor.

Y vos ¿para quién serás un “indeseable”? #Cloak

Los días de los enamorados y de los enalmorados

मिलिओ ते अमो

Para amar hay que olvidarse un poquito, un ratito, de uno mismo. Hay que dejar caer todos esos ideales y esas “perfecciones” que le colgamos a ese otro, abrir los ojos del alma y mirarlo como lo que es: otro ser, imperfecto, humano, distinto a nosotros. Quererlo en eso, en el no saber por qué, en sus tonteras, en sus rutinas, en sus locuras, en todo eso que nos seduce, en sus virtudes, en su piel, en su mirada, en su voz, en sus palabras, en su silencio, en su esencia.

Bajar el espejo, dejar de verse reflejado uno mismo en el otro, dejar de proyectarse,  animarse a descubrir al otro.

Dificil amar desde el ego-ismo. El amor del narcisismo siempre es amor a si mismo y no al otro.

Amar tiene que ver con el soltar, con el dejar ser al otro lo que es y no lo que nos gustaría que fuera, es aceptación (que no tiene nada que ver con la resignación y la costumbre), es paz y está muy muy pero muy lejos del sufrimiento.

El amor no duele. Los que nos dolemos somos nosotros, buscando caprichos, no queriendo entender que la vida es un ciclo, que todo pasa, que todo empieza y todo termina, que la duración de las cosas no define la calidad de lo vivido, que en cuestiones de amor no se habla ni de éxitos ni de fracasos. Que el amor no dura “poco” o “mucho”; el amor es mientras es, y cuando pasa, hay que soltar y reconocer el fin de ese ciclo.

El estado ideal del ser humano es el estado del enamoramiento, la química que genera en el organismo es fabulosa, las endorfinas nos hacen sonreir y sentirnos poderosos, la piel nos cambia, exhalamos feromonas. Por eso tantos necesitan inicios permanentes en sus vidas que los mantenga en esa efervecencia, en esa euforia, en ese apasionamiento. Pero eso también es un ciclo que cae, y cuando afloja, aflora del otro lado un ser humano. Ahí es donde tantos inicios se terminan para dar paso a otros inicios nuevos. Ahí es donde hay que arremangarse y ponerse a trabajar en el amor. Para eso hace falta un cierto grado de madurez.

Enamorarse, en cierta forma, es la adolescencia del amor.

Enamorarse tiene mucho que ver con uno mismo. Amar tiene mucho que ver con el otro.

Me viene Lacan, como siempre que pienso en el amor, con su Amor y su Almor, con su Amar y con su Almar, con ese poner el alma en juego.

Por suerte, hay tanto y tanto por decir sobre el sentir del amor… Aún

Pruebas

estrella-de-belenLa Nochebuena celebra la “buena nueva”, una buena noticia que tuve que adaptar a mi propia forma de pensar para entenderla, ya que nunca me sedujo un dios que manda al muere a su propio hijo. Nunca me pareció entendible esa “prueba” del amor del Todopoderoso. Al ser madre, directamente me pareció algo perverso. Nunca mandaría a morir a mis hijos, iría yo misma a la batalla. Nunca entendí que mandar a morir a un hijo sea un acto de amor.

La forma que tengo de entender la Nochebuena es pensando en el nacimiento de ese ser tan excepcional que dejó un legado válido hasta hoy, más allá de las religiones y las creencias. Y el testimonio de su paso por este mundo nos habla del amor. Del amor que no necesita pruebas ni sacrificios. Del amor que da vida.

Nunca discuto sobre religión; es una cuestión de fe y de dogmas que debe respetarse. Lo que voy a decir es una mera observación: algunas religiones nos hablan de los sacrificios y de las ofrendas, de las pruebas que todo el tiempo hay que dar para demostrar nuestro amor y nuestra fe.

Nunca me pareció necesario que Jesús muriera en la cruz para creer en el amor que tenía por toda la Humanidad.

¿Podemos vivir dando y exigiendo pruebas del amor que sentimos todo el tiempo?

No me parece.

El amor es algo que se siente tan claramente en el alma que cualquiera dispuesto a no mentirse sabe cuando ama, y también sabe cuando es amado.

Y para eso no hace falta ninguna prueba.

El amor habla por sus propios efectos. Y es evidente que para sentirlo necesitamos algunas veces claras demostraciones. Pero eso no implica ser como bolsas rotas que nunca se llenan, con una demanda de amor voraz y despiadada, que permanentemente necesite una y otra y otra prueba más. No estoy tan segura que eso sea amor.

No es necesario que nadie muera en la cruz para que nos demuestre que nos ama.

No debería ser así.

El amor es cuidar. Y cuidar es poner el centro en el otro sin exigencias desmedidas.

Así entiendo la buena noticia de la Nochebuena. Una buena noticia que nos convoque a pensar en un amor sin tanta demostración, sacrificios ni crucifixiones y con menos egoísmo y más paz.

Una Nochebuena que nos invite a escuchar al corazón y a despojarnos un rato, bajando las defensas, las caretas, los disfraces y nuestra propia persistencia en el autoengaño. Y sin mentirnos poder decirnos sin angustia y sin ansiedades, a quien amamos y quien nos ama.

Una Nochebuena de amor y no de pruebas.

Feliz Nochebuena y mucho amor para todos!

Sigmund

El poder del inconsciente es supremo.

Por eso dijeron que Sigmund Freud le dio la tercer gran cachetada imperdonable al Hombre, al decirle con claridad: no sos dueño de tus actos.

Nuestro inconsciente nos desnuda frente a nuestros más legítimos y verdaderos deseos, con nuestros olvidos, nuestros actos fallidos, nuestros chistes, nuestros sueños y nuestros síntomas. O con nuestras enfermedades. Buen ejercicio el del Psicoanálisis.

Un final de análisis te deja dos enseñanzas, durísimas y difíciles para la vida de todos los días: nos vamos a morir y no podemos mentirnos a nosotros mismos.

Hagan de su vida lo que quieran y puedan, pero por favor, no se mientan a si mismos.