Qué hacés cuando no hacés nada? #Spinetta

“Hago pan, hago pizza, preparo una comida tailandesa o mexicana… Me encanta cocinar, gran desenchufe. El intelecto está aplicado a un lugar tan diferente… Cocinar contrabalancea la angustia del que pronto se va a meter con algo arduo, porque recibe una voz desde adentro. Y entonces ahí ya no hay otra que tirarse sobre un papel, a sentar poesía, frases aisladas?… Hay que hacer pan y hay que hacer canciones. Porque si viviera todo el tiempo haciendo poesía, música, me consumiría”.

Luis Alberto Spinetta

#Guiso para una noche fría

guisoLa época invernal es ideal para preparar comidas que aporten no sólo nutrientes sino también sabor y energía. El guiso o “ragú” es una preparación que remonta sus orígenes a Francia e Italia, y que consiste en dejar cocinar en sus propios jugos y con caldos distintos tipos de carnes. En este caso me gustó combinar un arranque con un blend de carnes de cerdo, como lo son los chorizos o salchichas parrilleras de buena calidad y un roast beef de carne vacuna. La variación de vegetales y de carnes es infinita. Con más sal o menos sal, con más o menos picantes (en este caso utilicé una mezcla de chiles mexicanos), se adapta a los gustos de todos. Tip!: usar un vino de buena calidad, puede ser el que destinemos a acompañar la comida. La cantidad que se usa es poca y la diferencia de sabor se nota.

Ingredientes (para 4 personas)

600 gr de carne vacuna

2 unidades de chorizos de excelente calidad o 1 salchicha parrillera

1 cebolla grande blanca o morada

3 cebollas de verdeo

1 morrón colorado (o medio colorado y medio verde)

2 zanahorias

2 latas de arvejas

3 papas medianas

3 o 4 tomates cubeteados o una caja de puré de tomates

1 litro y medio de caldo de carne y verduras

1 vaso de vino tinto

Cantidad necesaria de condimentos: sal, pimienta, ajo, pimentón dulce, azúcar, nuez moscada, chile, comino,

Opcional: arroz
Mise en place: es fundamental antes de arrancar con la cocción tener listos todos los ingredientes y utensilios que vamos a necesitar. Para eso, es imprescindible leer bien la receta y preparar todo, limpiar carne y vegetales en las tablas correspondientes, pesar lo que sea necesario y preparar los condimentos.
Preparación de todos los ingredientes: cortar la carne en cubos del tamaño deseado. Retirar la piel a los chorizos o a la salchicha parrillera. Cortar las cebollas en cubitos pequeños de no más de 2 mm, el morrón de la misma forma, y las papas y las zanahorias en cubos o en rodajas. Tener en cuenta que las zanahorias deberán ir en cubos más pequeños que las papas por el distinto tiempo de cocción que lleva. Tener preparadas las arvejas. el tomate y los condimentos. Tener listo el caldo (se puede preparar con un cubo de carne y uno de verdura en un litro y medio de agua hirviendo)
Arrancamos! En una olla a fuego alto poner a calentar los chorizos o la salchicha parrillera sin piel. Con una cuchara de plástico o madera se lo va desmenuzando. Esto va a formar un “caramelo” en el fondo de la olla y una grasa líquida donde vamos a saltar los cubos de carne. Cuando los cubos se sellaron incorporamos la zanahoria. Luego las papas. En unos minutos más vamos a incorporar la cebolla blanca o morada, la cebolla de verdeo y el morrón. Salpimentamos y dejamos dorar.
Levantando el caramelo: en este momento vamos a incorporar el vino a la preparación, así el caramelo que está en el fondo de la olla se desprenderá. Bajamos el fuego a mínimo, incorporamos el tomate cubeteado o el puré de tomate, el caldo (pero no todo) condimentamos, revolvemos y dejamos reducir.
A medida que vaya reduciendo podemos incorporar más caldo hasta que todos los vegetales estén cocidos. Probar y rectificar condimentos.
Se puede servir sólo o acompañado por un timbal de arroz.
Esta receta también está publicada en Cookpad

Poesía, amor y cocina

Escribir poesía y cocinar parecen dos actividades bien distintas. Pero no lo son. En definitiva, son distintas formas de hacerle el amor a la vida.

A través de la poesía tratamos de poner en palabras lo indecible, lo que es imposible de expresar. Buscamos y buscamos, combinamos, con más o menos música, con sentido o sin sentido; escribir es intentar gastar con palabras lo que anida en el alma.

Siempre hay un Otro a quien le escribimos. Para el Psicoanálisis va a ser el Gran Otro, el A… pero la verdad, no importa mucho. Siempre hay un otro para quien escribimos, aunque no sepamos todavía quien es… (Claro, a veces lo encontramos…)

Cocinar también puede ser un acto de amor. Alimentar no es solo cubrir una necesidad fisiológica. Alimentamos a nuestros hijos desde que nacen, pero… cuando ese acto sólo cubre la necesidad del cuerpo, cuando está despojada de amor, vamos a encontrar esos cuadros donde el niño rechaza el alimento de forma aparentemente inexplicable. Son los casos de anorexia en lactantes.

Es que alimentar a un humano no es sólo satisfacer un acto fisiológico; alimentar tiene que ir, necesaria e imprescindiblemente unido a la transmisión del amor. La madre que amamanta mira a su hijo y en esa mirada el hijo va construyendo su psiquismo. La madre que amamanta o que alimenta a través de una mamadera acaricia a su hijo y lo mira, y a través de esas caricias el niño va conociendo los confines de un cuerpo que todavía desconoce, que todavía no sabe donde comienza y donde termina con el de su madre.

No es de pan que sólo vive el hombre…

Por eso, cocinar también puede ser un acto de amor. Cocinar para quienes amamos, imbrincando junto con los sabores, con los condimentos, esos sentimientos que nos hacen nacer nuestros amores, transforma un hecho químico en un acto de amor.

La pura satisfacción de las necesidades orgánicas no aquieta nunca la angustia originaria…

Así que hoy, en vez de una poesía, voy a dejar una receta. Seguramente a quien la practique no le va a dar el mismo resultado que me dio hoy a mi. Porque el ingrediente extra no se ve y es absolutamente subjetivo. Para hacerla, pensá en quien amás y dejate llevar pensando que estás cocinando para esa persona, que vas a alimentar no sólo su estómago, sino que vas a darle amor.

Carne rellena al curry y limón

Corte de carne para rellenar (peceto, colita, etc)

Jamón

Muzzarella

Ajo

Mostaza

Curry (de buena calidad, imprescindible!)

Limón en rodajas

Sal, pimienta y romero

Mechar la carne, rellenarla con el ajo picado, el jamón y la muzzarella. Coser la abertura para evitar que se derrame el queso.

Untar el corte de carne en mostaza en forma generosa y ¡¡¡con las manos!!! Espolvorear el curry de a cuerdo a las preferencias personales, salpimentar a gusto (pimienta en grano molida preferentemente) y cubrir con algunas rodajas de limón y con agujas de romero fresco.

Cocinar en horno a temperatura media.

Se puede servir con papas, arroz o ensalada verde.

Bon appetit!