Nativos digitales

Tal vez hayan escuchado o leído ya el término “nativo digital”. Este término se ha puesto en boga para distinguir la diferencia existente entre aquellas personas que nacieron en un ámbito donde el uso de internet y otras TICs era algo habitual, y quienes incorporaron su uso con posterioridad. Vamos a señalar algunas cuestiones que distinguen a un nativo digital.

Los nativos digitales no “usan” la tecnología, sino que la tecnología integra su vida de forma natural. No se cuestionan cómo funciona una computadora personal, sino que usan sus herramientas. No preguntan cómo funciona ni qué es Internet, usan sus recursos, los cuales forma parte de su vida.

Los nativos digitales no tienen una identidad “real” y una identidad “digital”, ya que no viven la diferencia entre lo “real” y lo “digital”. Lo digital forma parte de su identidad global, que incluye a la actividad que llevan a cabo en los medios digitales.

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Para tener siempre presentes: Derechos del niño

Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959

Artículo 1º
El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta declaración
Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.

Artículo 2º
El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.

Artículo 3º
El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.

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La influencia de la práctica del rugby en el desarrollo infantil

Uno de los intereses de la Psicología del Deporte es la influencia que tiene la práctica de deportes en el desarrollo integral de los niños. El rugby, como deporte de equipo y que se puede practicar desde una edad muy temprana, tiene características particulares que merecen ser analizadas con detenimiento. 

La proliferación de conductas cada vez más violentas no escapa al mundo de los niños, quienes se encuentran cada vez más inmersos en la violencia general de la sociedad toda; el fomento del correcto desarrollo psicológico a través de la práctica del deporte debe incluirse como una forma alternativa de su prevención. En ese sentido, en nuestro país, la práctica amateur del rugby implica no sólo el desarrollo de una serie de habilidades físicas necesarias para jugarlo, sino también la incorporación de valores indispensables para la vida en sociedad. En “Balbuceos en el rugby”, libro escrito por el árbitro Pelusa Pichot, podemos leer las palabras del actual capital de la selección nacional, Felipe Contepomi: “En primer lugar, es un deporte que inculca muchos valores no escritos en el reglamento y que si uno los incorpora, sirven para cualquier ocasión que nos presente la vida. Entre ellos está el RESPETO, el SACRIFICIO, el COMPAÑERISMO, la LEALTAD, la HONESTIDAD y la NOBLEZA (…) Por ahí la razón más importante por la que impulsaría a alguien a jugar es por lo que te deja este deporte y eso es LA AMISTAD. Y cuando hablo de amistad, me refiero a la gente que uno conoce y los amigos que uno hace por el sólo hecho de jugar al rugby. Esa amistad trasciende los colores de la camiseta que uno defiende, trasciende las edades, trasciende las nacionalidades, trasciende las barreras culturales, y son amistades que perduran por siempre”.

Una buena experiencia deportiva de niño puede tener efectos trascendentes en el adulto, en su personalidad, en su rendimiento general, en su autoestima, en su vida familiar y social y en su desarrollo psicológico todo. Sin embargo, no es la mera participación en un equipo o la sola práctica de un deporte lo que producirá estos resultados; hará falta la organización y supervisión de adultos responsables y con los conocimientos necesarios para poder transformar la experiencia deportiva en un hecho significativo y positivo. Por eso es necesario que el entrenador comprenda los principales aspectos de la psicología de la infancia y de la adolescencia para llevar adelante un trabajo integral.

Una de las principales razones por las cuales los niños y los jóvenes practican deportes es por pura diversión. Y esto debe ser tenido en cuenta por entrenadores, pero también por los padres. Un niño debe divertirse practicando deportes; cuando la diversión deja lugar a otro tipo de cuestiones que están más relacionadas con los sueños de los padres que con los sueños de los hijos, entramos en un terreno complicado. El deporte en niños no debe perder nunca su condición fundamental de ser un juego. El niño que no disfruta practicando un deporte no debe ser obligado a practicarlo.

Pero, pese a ser una actividad eminentemente lúdica en los niños, el deporte es una poderosa herramienta para fomentar la socialización. Vamos a mencionar algunas de las características más importantes que presenta la práctica de deportes en general para los niños, pero del rugby en particular, respecto a la socialización:

Aceptación de las reglas del juego: el rugby no es sólo un juego que se practica ajustándose a las leyes, sino que también se juega dentro del espíritu de sus leyes. El niño que lo practica debe ir incorporando y aceptando estas leyes, pero además debe obedecerlas, respetarlas y hacerlas obedecer a quienes juegan con él. Es mediante la disciplina, el control y el respeto mutuo que se forja una fraternidad y el sentido de juego limpio que predomina en la práctica de este deporte.
Aceptación de los roles e intercambio de los mismos: los niños van probando las distintas posiciones que pueden tener dentro del campo de juego, incorporando conocimientos específicos de cada una, experimentando sus aptitudes y evaluando en qué posición encuentran su mejor posibilidad de juego.
Respeto por la autoridad: el papel del referee es muy claro dentro de una cancha de rugby; sus decisiones no se discuten y el único que puede hablar con él es el capitán del equipo. La claridad de estas normas son fundamentales a la hora de incorporar a los niños a un sistema social donde deben respetarse las leyes, donde las leyes deben ser claras y donde la autoridad debe aplicar las leyes con buena fe.
Aceptación de la diversidad: el rugby es un juego para todos, donde pueden participar altos y bajos, delgados y robustos; es un juego para todas las formas y tamaños. Cada posición, sin embargo, requiere atributos físicos y técnicos distintos, y es esta diversidad la que permite que el niño aprecie el aspecto físico de cada compañero de una forma distinta y no meramente estética.
Fomento del compañerismo: el rugby es un juego en el que el objetivo es trasladar la pelota más allá de la línea del in gol de los oponentes para apoyarla en el suelo y poder marcar puntos… parece simple, pero no lo es tanto. Para avanzar la pelota se puede jugar con las manos, pero pasándola hacia atrás; se puede patear hacia adelante, pero para ello los compañeros del equipo pateador deben estar detrás de la pelota en el momento en que la pelota es pateada… y así podemos seguir. Todas estas características complejas del rugby crean la necesidad de hacer un buen trabajo en equipo y de tener una gran disciplina, ya que no es un juego individual, sino fundamentalmente de equipo. Los compañeros deben apoyar al que porta la ovalada para que este pueda pasarla… esto hace que deba fomentarse la posibilidad de la internalización de la imagen del compañero (tema sobre el cual dedicaremos una nota especial más adelante), todas situaciones que sólo son posibles cuando se facilita el compañerismo, el conocimiento y el espíritu de equipo.
Respeto por el circunstancial adversario: en general, en rugby se considera que un equipo juega “con” otro en la cancha, y no “contra” otro… el partido no se podría jugar de no existir otro equipo. Si bien esto se da en otros deportes, la práctica del tercer tiempo, favorecen el juego limpio y facilitan el conocimiento de otros niños con quienes trabar amistad.
Estas son sólo algunas de las características más destacadas a la hora de pensar la influencia positiva que puede ejercer la práctica del rugby en el desarrollo psicológico infantil.

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Lic. Inés Tornabene
Psicóloga

Energizantes… ¿o estimulantes?

En los últimos tiempos hemos visto como se han instalado varias marcas de bebidas “energizantes” en el mercado. También podemos reconocer que su consumo prolifera especialmente entre los jóvenes, ya sean solos o mezclados con distinto tipo de bebidas alcohólicas.

¿Qué son los “energizantes”? Se trata, en realidad, de estimulantes, ya que presentan una altísima concentración de cafeína, un estimulante del sistema nervioso por excelencia, que no es exactamente lo mismo. Muchos de ellos carecen en su composición de suplementos que resulten directamente beneficiosos para la nutrición y la salud. También hay que diferenciarlos de las bebidas deportivas, que sí cuentan con una composición idónea para reponer minerales y otros elementos a quienes realizan prácticas de alta competición.

Uno de los argumentos de marketing que se utiliza para promocionar estas bebidas es que son capaces de proporcionar vitalidad y energía en forma inmediata, a tal punto que incluso alguno “te da alas”. El componente más importante que poseen es la cafeína, un estimulante del sistema nervioso que, bebido en altas dosis, también provoca dependencia física y psíquica.

Podemos decir que estas bebidas son “desfatigantes”, en lugar de “energizantes”: no impiden que se produzca la fatiga, sino que hacen que quien las toma NO SIENTA CANSANCIO. Como vemos, es diferente, porque el organismo se cansa, pero la cantidad abrumadora de cafeína que recibe impide que el cansancio se perciba. Y el cansancio es una señal de alarma del organismo para inducir al descanso. Si esta señal falta, el organismo es engañado.

Para el investigador en epidemiología psiquiátrica del Conicet, Hugo Míguez, “las energizantes son sólo el principio para la adicción a otras sustancias”. El riesgo no sólo reside en su toxicidad farmacológica (combinadas con alcohol o con anfetaminas pueden afectar el sistema cardiovascular) sino en la toxicidad del estilo de vida que les están imponiendo a los adolescentes y los jóvenes. “Implican una propuesta de aceleración, descontrol y rendimientos anormales, que está impulsada por un mercado de adultos que buscan lucro”.

Obviamente, los fabricantes de estas bebidas sostienen que no tienen efectos adversos y que “neutralizan” la borrachera. Lo cierto es que estas bebidas impiden que la sensación de fatiga se presente, por lo tanto quienes las consumen no se percibe cansado ni aletargado. Esto posibilita que se continúe con la ingesta alcohólica en dosis mayores a quien no combina con una bebida de este tipo. Muchos de los casos de coma alcohólico se dan propiciados por estas circunstancias.

El marketing engañoso dirigido a nuestros hijos jóvenes pretende convencerlos que estas bebidas proporcionan vitalidad y energía en forma inmediata. Nosotros, como padres, tenemos que tener claro que NO SON BEBIDAS ENERGIZANTES, ya que ninguno de sus componentes ofrece beneficios suplementarios para la nutrición y la salud que redunde en un aporte mayor de energía al organismo. Leamos la composición química en sus envases: si el principal componente es la cafeína, tendremos la certeza que se trata de un estimulante.

Tengamos en cuenta los transtornos por la mezcla de bebidas energizantes y alcohol: Cuando se ingiere bebidas energizantes con alcohol no se percibe la sensación de cansancio físico y mental, provocando deshidratación grave y sobreesfuerzo del corazón porque se ocultan las señales de fatiga del cuerpo, ocasionando graves trastornos cardiológicos, como hipertensión, infarto de corazón y muerte súbita.

Las bebidas energizantes neutralizan los efectos depresores del alcohol, enmascarando los síntomas de la borrachera. De esta manera los jóvenes continúan bebiendo alcohol pudiendo llegar a una intoxicación peligrosa sin darse cuenta.

Dra. Inés Tornabene

Abogada – Psicóloga

Algunos datos que tenemos que conocer sobre el alcohol y el éxtasis

Alcohol 
El alcohol es la droga más consumida en nuestro entorno sociocultural, de la que más se abusa y la que más problemas sociales y sanitarios causa (accidentes de tráfico y laborales, malos tratos, problemas de salud, alcoholismo, etc.).
Es un depresor del sistema nervioso central que adormece progresivamente el funcionamiento de los centros cerebrales superiores, produciendo desinhibición conductual y emocional. No es un estimulante, como a veces se cree: la euforia inicial que provoca se debe a que su primera acción inhibidora se produce sobre los centros cerebrales responsables del autocontrol. Las bebidas alcohólicas se clasifican básicamente en dos grupos, en función de su proceso de elaboración:

Bebidas fermentadas: Proceden de la fermentación de los azúcares contenidos en diferentes frutas (uvas, manzanas, etc.) Son característicos de este grupo la cerveza, la sidra y el vino. Su graduación alcohólica oscila entre 4º y 12º. Su descubrimiento fue casual, como resultado de la putrefacción natural de frutas almacenadas. 
Bebidas destiladas: Resultan de la depuración de las bebidas fermentadas, para obtener mayores concentraciones de alcohol. Se trata de bebidas como el vodka, la ginebra o el ron, y oscilan entre 40º y 50º. La destilación fue inventada en el siglo VII por los alquimistas árabes, de quienes procede le nombre de la sustancia al-kohl. 
Los efectos del alcohol dependen de diversos factores: 

La edad (beber alcohol mientras el organismo todavía se encuentre madurando es especialmente nocivo) 
El peso (afecta de modo más severo a las personas con menor masa corporal) 
El sexo (por factores fisiológicos, la tolerancia femenina es, en general, menor que la masculina) 
La cantidad y rapidez de la ingesta (a más alcohol en menos tiempo mayor intoxicación) 
La ingestión simultánea de comida (el estómago lleno, sobre todo de alimentos grasos, dificulta la intoxicación) 
La combinación con bebidas carbónicas (tónica, Coca-Cola, etc.) que aceleran la intoxicación 
En función de la dosis, pueden experimentarse diversos efectos: 

Desinhibición 
Euforia 
Relajación 
Aumento de la sociabilidad 
Dificultades para hablar 
Dificultad para asociar ideas 
Descoordinación motora 
Efectos fisiólogicos: Los efectos del alcohol dependen de la cantidad presente en la sangre (tasa de alcoholemia, medida en gramos por litro de sangre): 

0.5 g/l: euforia, sobrevaloración de facultades y disminución de reflejos
1 g/l: desinhibición y dificultades para hablar y coordinar movimientos
1.5 g/l: embriaguez, con pérdida del control de las facultades superiores 
2 g/l: descoordinación del habla y de la marcha, y visión doble 
3 g/l: estado de apatía y somnolencia 
4 g/l: coma 
5 g/l: muerte por parálisis de los centros respiratorio y vasomotor 
Las patologías que pueden tener relación con el abuso de alcohol son: 

Músculos: miopatía aguda o crónica 
Sistema Nervioso: polineuropatía alcohólica, neuritis óptica, encefalopatía de Wernicke, psicosis de Korsakov 
Estómago/Esófago: gastritis crónica y aguda, reflujo gastroesofágico, pirosis y vómitos, carcinoma esofágico 
Cardiovascular: hipertensión arterial, arterioesclerosis, miocardiopatía alcohólica 
Hígado: esteatosis hepática, hepatitis alcohólica, cirrosis alcohólica 
Páncreas: pancreatitis aguda y crónica 
Intestino: Deficiencias nutricionales, cuadros diarreicos y de mala absorción 
Genitales: disminución de la libido, impotencia, atrofia testicular, infertilidad 
El alcohol actúa ‘inhibiendo al inhibidor’ de tal forma que cuando se actúa bajo sus efectos es muy probable que no se adopten las medidas preventivas al tener relaciones sexuales (uso de preservativo), con lo cual aumenta el riesgo de infección por el VIH. El consumo de alcohol está asociado a conducción temeraria e imprudente, por lo que muchos accidentes de tráfico se deben a que los conductores habían bebido por encima de los niveles tolerados por las leyes. También se asocia con reacciones violentas.

Éxtasis

El nombre químico del éxtasis es MDMA o metilendioximetanfetamina, aunque las pastillas de la calle suelen estar adulteradas con otras sustancias como el MDA o MDEA que son muy peligrosas. Pertenece a la familia de drogas estimulantes.

Dan lugar a una experiencia mixta entre la estimulación y la percepción alterada, por lo que se las ha comparado con una mezcla de anfetaminas y un alucinógeno llamado mescalina.

Entre sus efectos psicológicos podemos destacar: 

Sociabilidad 
Empatía 
Euforia 
Sensación de autoestima aumentada 
Desinhibición 
Deseo sexual aumentado 
Locuacidad 
Inquietud 
Confusión 
Agobio 
Entre los efectos fisiológicos, tenemos: 

Taquicardia, arritmia e hipertensión 
Sequedad de boca 
Sudoración 
Contracción de la mandíbula 
Temblores 
Deshidratación 
Aumento de la temperatura corporal (hipertermia)

Hay personas que son especialmente sensibles al éxtasis y hasta una dosis muy pequeña puede producirles consecuencias muy graves, e incluso desencadenar la muerte.
Si se mezcla con alcohol, el riesgo de sufrir una mala reacción aumenta enormemente; es potencialmente mortal en caso de padecerse hipertensión, problemas de corazón, epilepsia, asma o se está cursando un embarazo o tomando antidepresivos.

Su consumo también puede provocar crisis de ansiedad, trastornos depresivos o desencadenamientos psicóticos. 


Los riesgos asociados al consumo de éxtasis en los ambientes congestionados en los que a menudo tiene lugar, y bajo las condiciones de baile intenso a los que se asocia, suele provocar:

Aumento severo de la temperatura corporal (hipertermia maligna)
Arritmia
Convulsiones
Insuficiencia cardiaca
Coagulopatía
Hemorragias, trombosis e infartos cerebrales
Insuficiencia hepática

M. Inés Tornabene
Abogada – Psicóloga