#Privacidad e #intimidad: La protección legal de la información personal en la República Argentina #Privacy #Intimacy #dataprotection

Texto compilado de la Conferencia Magistral presentada en la IX Conferencia Internacional de Derecho e Informática de La Habana , 2013. Inés Tornabene

Introducción: Privacidad e intimidad

La Real Academia Española (RAE) define el término privacidad como el “ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión”. Por su parte, define el adjetivo privada (utilizado en la definición de privacidad) como algo “que se ejecuta a vista de pocos, familiar y domésticamente, sin formalidad ni ceremonia alguna”.

Sin embargo, semánticamente, no hay acuerdo sobre si es correcto el uso del término “privacidad” o si sería más adecuado el uso de la palabra “intimidad”. Incluso algunos han llegado a rechazar el uso de la palabra privacidad por considerarla un anglicismo y se sugiere que se reemplace por el término intimidad o vida privada, ya que según quienes sostienen esta opinión, tanto intimidad como vida privada son sinónimos preferibles al término privacidad, derivado del inglés.

En la legislación Española en materia de protección de datos, por ejemplo, encontramos ambos términos en distintos textos legales. La Constitución Española solo utiliza el término intimidad, mientras que la Ley Orgánica de Regulación del Tratamiento Automatizado de Datos (LORTAD) introduce el término privacidad en 1992. El Código Penal español, de 1995, define los delitos contra la intimidad y la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal de 1999 sostiene que su finalidad es proteger la intimidad personal y familiar (Díaz Rojo, 2002).

Siguiendo al Dr. José Antonio Díaz Rojo, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Valencia, España, vamos a repasar algunas definiciones de privacidad de los principales diccionarios generales de la lengua española. Ya vimos el de la Real Academia Española, y coincidimos con Díaz Rojo en que se puede deducir que la definición deja entrever que en la vida privada hay ámbitos que pueden protegerse de cualquier intromisión y otros que escaparían a

este derecho. El espacio o dimensión que sí podemos proteger es objeto de protección jurídica yesto implica que podemos repeler cualquier intromisión extraña.

El Diccionario de uso del español actual “Clave”, define la privacidad de la siguiente forma: “Propiedad de lo que pertenece a la intimidad o a la vida privada de una persona”. Como ejemplo del uso de este sustantivo nos deja la siguiente frase: “La prensa muchas veces no respeta la privacidad de los famosos”. En el caso del Diccionario de uso IX Conferencia Internacional de Derecho e Informática de La Habana , 2013 del español María Moliner, edición 1999, define privacidad como “Cualidad o condición de privado”, siguiendo la tradición de definir los sustantivos terminados en “dad” como cualidades. Este mismo diccionario define privado

como aquello que “Se aplica a lo que se refiere a una persona como tal persona o como miembro de una familia y no como ciudadano o por su profesión”. Así vemos como marca una diferencia entre lo privado como puesto del lado de lo familiar como característica contrapuesta a lo profesional o público.

Este último caso es un buen ejemplo de la distinción entre “lo privado” como concepto opuesto a “lo público”. Este binomio hace referencia a un concepto jurídico, la “cosa pública”, la res publica, origen del término república, y que se relaciona con todo aquello en lo cual el Estado tiene interés e injerencia, o sea, que no es privado o privativo de la esfera de la intimidad de las personas.

Lo íntimo es un adjetivo que proviene del latín intimus y que alude a lo interior, a lo interno, a lo recóndito, que está en el fondo de algo. Lo “íntimo” hace referencia a aquello que queremos ocultar de los demás, que queremos preservar sin que se vea, que únicamente destinamos a nosotros mismos y a quienes elegimos. El propio Diccionario de la Real Academia Española define “íntimo” como “lo más interior o interno”, y el término “intimidad” como “zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia”.

No parece que los términos privado e íntimo sean sinónimos. Lo privado se refiere a aquellas cuestiones particulares y personales que se encuentran fuera del alcance y la intromisión del Estado o de cualquier otra persona, en tanto que íntimo se aplica a las cuestiones mucho más profundas y relacionadas con relaciones personales íntimas y estrechas, a la confesión de sentimientos profundos.

Siguiendo a Díaz Rojo, vemos como privacidad e intimidad no son términos equivalentes. La intimidad, según este autor, es el conjunto de sentimientos, pensamientos e inclinaciones más guardados en el interior -la ideología, la religión o las creencias-, las tendencias personales que afectan a la vida sexual, determinados problemas de salud que deseamos mantener en total secreto, u otras inclinaciones que forman parte del ámbito más reservado de una persona.

Nuestra intimidad puede ser desconocida para las personas que más cercanas son a nuestra vida cotidiana, pero, en cambio, nuestra vida privada es compartida con ellos. Cada persona es la única con la potestad necesaria para fijar el límite hasta donde llega la intimidad. A partir de ese límite, cada persona es la única con potestad para decidir quien ingresa y quien no ingresa dentro de su ámbito íntimo.

No es lo mismo hablar de privacidad e intimidad hoy que hace quinientos años… ni siquiera hace veinte años. Lo que podía trascender de nuestras vidas antes del surgimiento de los medios masivos de comunicación era prácticamente nulo. Pensemos en un escritor y su libro antes de la invención de la imprenta: ¿cuántos ejemplares podía “distribuir”?.

Lo cierto es que los libros se leían (por alguien que supiera leer) en forma pública para que algunos privilegiados tuvieran acceso a los textos. La vida privada de los habitantes de los pueblos o ciudades podía ser objeto de difusión en una medida territorial exigua, y en todo caso, la difusión iba a alcanzar, para el ciudadano que no destacara por IX Conferencia Internacional de Derecho e Informática de La Habana , 2013 ninguna circunstancia particular, un número muy reducido de personas, a través del “boca en boca”.

Con el surgimiento de la prensa, y luego con el resto de los medios de comunicación, como la radio y la televisión, la información en general empezó a circular por el mundo de otra forma. Pero no podemos escapar a la observación de que en los últimos veinte años, con el surgimiento de Internet y la posibilidad de acceder a esta red, las cosas han cambiado sustancialmente. La información se difunde en el mismo momento que los hechos están ocurriendo. Y muchas veces la información que se difunde tiene que ver con lo privado y con lo íntimo. Ya no se trata solamente de los medios de comunicación: ahora la difusión de la información está en manos de los ciudadanos. Con la proliferación de los teléfonos celulares “inteligentes”, provistos de cámara de foto, filmadora y conexión a internet, lo que se ve se fotografía o se filma, se digitaliza y sube a la red. Una vez en la red, no hay forma de volver atrás los pasos.

De la misma forma que el acceso a internet se ha reconocido como un derecho humano, no podemos negar que el uso de la red digital sin los recaudos pertinentes puede generar daños en la privacidad e intimidad de las personas que son de muy difícil reparación. Por esta razón los países han ido tomando conciencia en los últimos años sobre la necesidad de legislar en la materia, con el objetivo de proteger el derecho de las personas a cuidar sus datos personales, su información privada y su información íntima.

Ya en el año 1998 algunos autores hemos reconocido la existencia de un derecho a la intimidad y a la privacidad, entendido como el poder o potestar de tener un domicilio particular, papeles privados, ejercer actividades, tener contactos personales y pensamientos que no trasciendan a terceros, en virtud del interés personal de mantenerlos en reserva y la discreción de quien se entera de no hacerlos públicos cuando se trata de hechos privados o datos sensibles de las personas(Pierini, Lorences y Tornabene, 1999). Se trata no ya de un derecho de tercera o de cuarta generación, sino un derecho tan antiguo como el hombre mismo, que lo acompaña y es inherente a su existencia misma como ser humano que vive en sociedad, pero que debe ser replanteado y reformulado a la luz del avance tecnológico y del uso de la informática como una medio que posibilita la interconectividad a nivel mundial y en forma ilimitada. El derecho a la intimidad podemos resumirlo en lo que se conoce como el derecho a estar sólo, es decir, el derecho a que el resto de las personas no conozcan, sepan, vean, escuchen lo referente a nuestra vida, pudiendo incluso agregarse también “y que nosotros no queramos que trascienda”. Es pensar en reafirmar que cada uno es dueño de su esfera más íntima, de ese ámbito nuclear perteneciente a los propios pensamientos y sentimientos.

A este derecho humano, individual y personalísimo a proteger la intimidad, se contrapone, y como una amenaza, el poder que otorga la acumulación y circulación de la información y la facilidad con que puede llevarse a cabo gracias a los medios informáticos actuales. En el año 2000 ya se sostenía que esta forma de producir información podía extralimitar los derechos de privacidad que los internautas poseen y por tanto infringir una lesión al derecho a la intimidad (Elias, 2000).IX Conferencia Internacional de Derecho e Informática de La Habana , 2013

En el año 2002 la capacidad de almacenamiento de información en forma digital ya había superado a la analógica.

Cinco años después, en el año 2007, se transmitieron 1,9 zettabytes de información por medio de tecnología de difusión como televisores y GPSs. Un zettabyte equivale a 1.024 exabytes 1. Es como si cada persona del planeta leyera 174 periódicos por día. En agosto de 2011, el director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, afirmó que la humanidad había creado hasta el 2003 una cantidad de información equivalente a 5 exabytes, y que a esa fecha, agosto de 2011, esa cifra de 5 exabytes era lo que se generaba cada… dos días.

Los datos, sin embargo, no son unánimes, ya que en la misma fecha otras fuentes, como la consultora RJMetrics, sostenían que toda la cantidad de información que se generaba en ese momento en Internet en una semana, ya sea por medios en línea, redes sociales, vía streaming, en los blogs, etc, equivalía a la acumulada durante el año 2002.

El gran crecimiento de internet en los últimos años ha posibilitado el desarrollo de nuevas herramientas de comunicación y nuevos equipos con una portabilidad que facilita llevar los equipos con nosotros en todas las tareas cotidianas. Ya no se trata solamente del uso de computadoras de escritorio; las computadoras portátiles, las tabletas y los teléfonos inteligentes permiten el uso de herramientas de comunicación que antes sólo estaban reservadas para los ordenadores de escritorio. A eso le sumamos que el costo económico de los equipos ha descendido con el paso del tiempo. Hoy, un teléfono portátil, de los llamados teléfonos inteligentes, permite que enviemos correo electrónico, que naveguemos por páginas, que mantengamos sesiones de chat, que recibamos y emitamos mensajes a través de programas gratuitos, que actualicemos nuestros blogs, que realicemos operaciones de comercio electrónico, que juguemos, que miremos videos, entre otras cosas. Y además podemos hablar por teléfono y mandar mensajes de texto.

O sea, que podemos dar un uso similar a un ordenador de escritorio, hablar por teléfono, y pagando por dicho equipo un precio muy inferior a una computadora de escritorio.

La información se comparte a nivel global. Los límites territoriales y las barreras físicas se desdibujan a través de la utilización de una tecnología que nos permite prescindir, a los usuarios finales, incluso del cableado. Las personas pasamos mucho tiempo intercambiando información con otras personas, a través de las denominadas “redes sociales”.

Nuestra información no sólo se almacena en nuestras computadoras, tabletas o teléfonos, sino que también se suben a la “nube”, “nube” de la cual, en la mayoría de los casos, desconocemos su ubicación real y la legislación vigente en materia de protección de datos personales del lugar donde se encuentran los centros de datos que la almacenan.

El tráfico de información ha permitido muchos beneficios a las personas en forma individual, pero también supone garantizar enormes beneficios económicos para grandes compañías. Son nuestros datos personales, nuestros gustos, nuestras actividades las que le dan contenido y valor económico a las redes sociales. Nadie puede desconocer hoy en día que la misma tecnología que nos permite conectarnos (preferimos reservar el termino “comunicarnos” a otro concepto) es la que también genera nuevos riesgos para la seguridad de la información personal y para la protección de nuestra intimidad. Es por eso que cada vez con más fuerza se habla del uso responsable y seguro de las tecnologías de la información y la comunicación.

En el medio de toda esta evolución lo que queda navegando en el océano de la información son los datos personales, que atañen a la privacidad y a la intimidad. Hoy, en el 2013, los desafíos deben enfocarse en dos aspectos principales:

a) la prevención, y concientización, ineludible si queremos que cada persona se haga responsable de la información que de si misma y en forma voluntaria difunde y aprenda a clasificar y cuidar sus propios datos; b) la existencia de mecanismos eficientes a la hora de defender a los ciudadanos de cualquier intrusión y difusión de datos íntimos y/o privados.

La comunidad internacional ha reconocido la necesidad de crear una normativa que responda a esta evolución tecnológica y ha tenido una crecimiento paulatino en materia de legislación que protege la información personal.

Vamos a presentar a continuaión los antecedes y el estado actual de la legislación en materia de protección de datos personales en la República Argentina.

Legislación sobre protección de datos personales en la República Argentina

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Un juez norteamericano declaró inconstitucional el #espionaje de la #NSA @fightfortheftr

El pasado 16 de diciembre un juez federal de los Estados Unidos emitió una resolución condenando enfáticamente el programa de recolección masiva de conversaciones telefónicas de la NSA  teléfono por considerarlo  inconstitucional. El juez Richard Leon fue denominó al programa “casi orwelliano” y declaró en términos inequívocos que “infringe” ese grado de intimidad “que los fundadores consagrados en la Cuarta Enmienda.”

Varios organismos de la sociedad civil en Estados Unidos continúan llevando adelante campañas para que los congresistas de su país tomen consciencia sobre la necesidad de declarar INCONSTITUCIONAL la actividad de monitoreo de la NSA. Un ejemplo es Fight For The Future.

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Se puede consultar más información directamente en las siguientes fuentes:

1) New York Times, Federal Judge’s Ruling on N.S.A. Lawsuit

2) Maplight, Senate NSA Data Collection Bills -Top Intelligence Contractors Contribute Three Times More to Feinstein Than Leahy

3) United Nations General Assembly, Third Committee Approves Text Titled “Right to Privacy in the Digital Age.”

Campaña #protecciondedatospersonales #defendetusdatos #privacidad

Cristian Borghello presentó esta petición, la cual firmé por estar de acuerdo.

Les dejo el link. Quien quiera leerla, firmarla y difundirla estará colaborando con la protección de los datos personales de todos los ciudadanos argentinos.

http://www.change.org/es-AR/peticiones/sancionar-a-sitios-web-que-ilegalmente-brindan-informaci%C3%B3n-de-ciudadanos-argentinos?share_id=dsCZwyJCSF&utm_campaign=signature_receipt&utm_medium=email&utm_source=share_petition

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Una solución para muchos compulsivos: el mail que se autodestruye a los 30 segundos!

¿Sos un compulsivo incurable? ¿No podés dejar de vomitar en un mail lo primero que se te pasa por la cabeza y después te arrepentís? ¿Te interesa proteger tus datos personales? Acá tenemos la solución!!!!! Al menos tecnológica, para el resto te recomendamos sin dudarlo que encares un buen trabajo terapéutico y, si ya estás en eso, dupliques o tripliques tus sesiones.

Hoy en día es posible enviar e-mails que se borran automáticamente, y sin dejar rastro. Si, no es cosa de ciencia ficción ni de James Bond. Hay diversos tipos de herramientas que nos permiten utilizar este tipo de recurso.

Más allá de los acting out y los pasajes al acto, hay poderosas razones para enviar este tipo de correos por la Gran Red, todos basados en la protección de tu privacidad y de evitar el almacenamiento de tus datos en diversos sitios, como ocurre cada vez que se envía un email a través de un servicio web.

Gracias a la gente de Softonic podemos acceder a los métodos más sencillos para enviar este tipo de notas con fecha de caducidad. No hay una garantía absoluta de que sólo vea el mensaje su destinatario, pero es un método más seguro que el tradicional y ayuda también a evitar los reenvíos indebidos.

Dejamos acá la explicación completa de Softonic.

Enviar un mensaje que se autodestruye con una aplicación web

Hay aplicaciones web cuyo único propósito es el envío de mensajes que caducan y desaparecen. La que nos gusta más es Privnote, que tiene confirmación de lectura y está en español. Es muy fácil de usar.

El primer paso es componer el mensaje directamente en el recuadro de Privnote.  El editor es muy simple, y no permite añadir imágenes ni tampoco formatear el texto.

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Nativos digitales

Tal vez hayan escuchado o leído ya el término “nativo digital”. Este término se ha puesto en boga para distinguir la diferencia existente entre aquellas personas que nacieron en un ámbito donde el uso de internet y otras TICs era algo habitual, y quienes incorporaron su uso con posterioridad. Vamos a señalar algunas cuestiones que distinguen a un nativo digital.

Los nativos digitales no “usan” la tecnología, sino que la tecnología integra su vida de forma natural. No se cuestionan cómo funciona una computadora personal, sino que usan sus herramientas. No preguntan cómo funciona ni qué es Internet, usan sus recursos, los cuales forma parte de su vida.

Los nativos digitales no tienen una identidad “real” y una identidad “digital”, ya que no viven la diferencia entre lo “real” y lo “digital”. Lo digital forma parte de su identidad global, que incluye a la actividad que llevan a cabo en los medios digitales.

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28 de enero, Día Internacional de la Protección de Datos Personales

Una iniciativa de Pantallas Amigas

Esto escribí hoy para Hábeas Data, la revista electrónica que edito en el Centro de Protección de Datos Personales de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires:

Seguramente en la web habrá una gran repercusión de los distintos actos que se realicen alrededor del mundo sobre este día, creado por iniciativa del Consejo de Europa y la Comisión Europea hace cinco años, como celebración del aniversario de la firma de la Convención para la protección de los individuos con respecto al procesamiento automático de datos personales (“Convenio 108”).

Desde nuestra tarea diaria como agentes de protección de datos personales nos encontramos con un trabajo único: los datos personales son los mismos, pero la evolución de la tecnología es tan vertiginosa que algunos conceptos cambian. Nuestro principal desafío es la concientización acerca de la importancia que tiene que todos conozcamos cuáles son nuestros derechos frente a una sociedad que a veces parece encaminarse al “1984” de G. Orwell pero, dentro de este objetivo, priorizamos a las niñas, niños y adolescentes.

Hoy, al replantearme muchos conceptos, creo que tenemos que centrarnos en revisar el alcance de términos como “privacidad” e “intimidad”, que muchas veces se usan como sinónimos, pero que no lo son. Tal vez el desafío mayor sea que todos entendamos que somos los únicos responsables de cuidar nuestra intimidad, que todo lo que publicamos puede ser privado, pero es potencialmente público, y que contamos con herramientas legales a las cuales acudir… pero a veces el daño ya está hecho. El Estado debe velar para que se cumplan las normas, pero la responsabilidad empieza por cuidar nuestros propios datos.

Como dicen mis amigos de Pantallas Amigas, Jorge y Roberto Flores, luchadores incansables de la seguridad y la protección de niñas, niños y adolescentes en la red, no se trata de la protección de los datos personales, sino de la protección personal de nuestros datos.

Como agentes públicos de protección de datos, la tarea cada día será mayor. Como padres, el único camino es involucrarnos. Como docentes, capacitarnos. Como adultos, entender que la evolución tecnológica también implica una evolución social de la cual nuestros hijos y alumnos son parte y que debemos hacer el esfuerzo que sea necesario para comprenderla y asimilarla. Nuestros niños y adolescentes deben participar del desarrollo tecnológico y usar las herramientas de comunicación, pero también deben aprender a ser responsable en ese uso. El Estado, los padres y los docentes debemos estar ahí para protegerlos, pero, fundamentalmente, para enseñarles a protegerse a si mismos.

Por eso, creo que el debate va a pasar por empezar a repensar qué es la intimidad y qué es la privacidad, cuáles son sus alcances, cómo educar y enseñar a pensar a las nuevas generaciones, pero comprendiendo lo que está pasando, entre otras muchas cuestiones. Ojalá que cada día se sumen más a este debate, ojalá que dentro de poco tiempo también en nuestro país este día tenga un lugar en la agenda política.

Link del artículo: www.habeasdata.org.ar
La imagen pertenece a Pantallas Amigas, podés visitar esta iniciativa en www.cuidatuimagenonline.com

El resguardo de la privacidad del deportista en la consulta profesional. Distintas modalidades de atención

Raramente encuentro la oportunidad de reunir en un mismo tema áreas tan dispares como la Psicología, el Derecho y la Protección de Datos Personales. Trabajo en las tres y en la nota de hoy puedo articularlas en un tema tan esencial como la atención psicológica del deportista, sea un jugador de rugby o de otro deporte. Y creo que les va a interesar tanto a los deportistas como a los colegas psicólogos que se sientan atraídos por esta apasionante rama de la Psicología.

La asistencia psicológica en general, y en el deporte en particular, aún se encuentra demasiado impregnada del componente psicopatológico cómo único objetivo. Muchos deportistas son reacios a realizar una consulta fundamentalmente porque no quieren que se sepa que consultan, por temor a que los señalen, o simplemente porque les da vergüenza decir que tienen que ir al psicólogo. Las consultas por las cuales un deportista puede llegar a nuestro consultorio no siempre tendrán que estar vinculadas con cuestiones psicopatológicas, con enfermedades. Temas relacionados con el control de la ansiedad, del stress, de las presiones externas e internas, de la motivación, de cómo alcanzar las metas, de cómo fortalecerse mentalmente, de cómo aprender a relajarse, son temas de todos los días, y la lista sigue y es realmente muy extensa, y ninguno de estos temas siquiera roza el aspecto psicopatológico. Otros temas más preocupante, como la reiteración de lesiones o el momento del retiro, también son dejados de lado muchas veces, cuando un acompañamiento terapéutico sería absolutamente provechoso, y tampoco estarían vinculados con la patología.

Otros temas, en cambio, sí son eminentemente clínicos, como ser el doping, el abuso de sustancias prohibidas, los trastornos alimentarios, etc, pero hoy no nos dedicaremos a ellos.

Esta situación sería distinta si los deportistas supieran que el psicólogo DEBE guardar secreto profesional y esto implica que ni siquiera deberían decir que determinada persona es su paciente; es más, por la connotación que también lleva el término “paciente”, tal vez tendríamos que hablar de asistido u orientado. El psicólogo deportivo debe saber permanecer en el anonimato (Serrato, 2009) sin desconocer lo beneficioso que su actividad profesional puede resultar para el deportista que asiste. No es fácil renunciar a esa cuota de egocentrismo que implica comentar a quienes se asiste, se trate de deportistas individuales o de equipos. Pero aunque no sea fácil es absolutamente necesario para poder, no solo cumplir con la obligación de guardar el secreto profesional, sino también para afianzar el lazo de confianza con la comunidad deportiva donde nos desempeñemos. El psicólogo que compita con el deportista en popularidad o reconocimiento debe pensar bien la posibilidad de dedicarse a esta área.

Algo tiene que quedar en claro: el secreto profesional es una OBLIGACIÓN LEGAL para el psicólogo, y no una concesión que realiza. El deportista tiene DERECHO a que se resguarde su privacidad.

La Psicología del Deporte, en su área clínica, requiere de distintas formas de intervención, algunas de las cuales facilitan y posibilitan el resguardo de la privacidad del deportista.  El asesoramiento o asistencia desde el área clínica es la que se realiza en la forma tradicional, en un consultorio, y es, precisamente, la forma más mitificada, por la connotación que arrastra de enfermedad  o de trastornos mentales. El asesoramiento o asistencia en el medio deportivo, como puede ser en el campo de deporte o en las pistas, va ganando lentamente un espacio. Es en el ámbito propio del deportista o del equipo donde el psicólogo puede evaluar y diseñar sus intervenciones, las cuales serán vehiculizadas, por lo general, a través del entrenador o coach, en el caso de un equipo. En este ámbito la figura del psicólogo deberá ir integrándose al equipo técnico compuesto por el entrenador, el preparador físico, el médico, el fisioterapeuta, etc., siempre teniendo en cuenta que se trata de roles distintos cuando se forma parte de un equipo técnico o cuando se asiste a un deportista en forma individual.

Una tercera modalidad es la asistencia o asesoramiento en línea, on line, a través de correo electrónico y/o chat. Esta modalidad es la que tal vez ofrezca más tranquilidad a los deportistas que deciden una consulta, dado que permite un acercamiento tentativo y un mayor resguardo de su privacidad.

La modalidad de asistencia terapéutica en línea no es factible para todos los casos, debiéndose descartar cuando se detecte la presencia de patologías o cuando se trate de un menor de edad. Dejando esto en claro, no existe impedimento alguno para asistir a un deportista a través de las herramientas que la tecnología nos provee hoy en día. Las ventajas son considerables y se vinculan con la posibilidad de continuar la asistencia aún cuando el deportista viaje o se encuentre en otro país, la mayor comodidad de contar los problemas sabiendo que la identidad se encuentra resguardada, en especial al inicio de la relación terapéutica, no tener que concurrir a un consultorio y que lo vean, etc.

Lo ideal será la posibilidad de utilizar métodos de asistencia que involucren las tres modalidades alternativamente de acuerdo a las necesidades que se vayan presentando. El psicólogo debe tener en cuenta que, si la entrevista presencial resulta indispensable, debe plantearlo y analizar si puede o no continuar con la asistencia sin llevar a cabo la misma. Cuando evalúa que la entrevista personal es indispensable y el deportista se niega, debe considerar los alcances de continuar y la responsabilidad profesional que le puede acarrear.

Una metodología de asistencia que involucre al menos dos de las tres modalidades incluye las entrevistas presenciales, sean en el consultorio o en el campo, y las sesiones por internet, lo cual permitirá un contacto más fluido y un seguimiento más preciso. A su vez, el deportista se sentirá más acompañado sabiendo que dispone de herramientas alternativas de comunicación.

El progreso en el acompañamiento posibilitará que sea el propio deportista quien decida dar o no a conocer su experiencia terapéutica.

¿Y la protección de los datos personales? Bueno, además de guardar el secreto profesional, un psicólogo que ofrezca como modalidad de atención la asistencia en línea debe tener un espacio en internet que garantice la seguridad de los datos del deportista que los utilice y advertir que aunque cuente con condiciones de seguridad informática, no puede garantizarse dicha seguridad en un ciento por ciento. También tiene que tener en cuenta, y advertir al deportista que lo contrate, que en caso que evalúe que sea indispensable la entrevista personal, el tratamiento puede llegar a quedar supeditado a la realización de la misma. Los datos son de la persona y es la persona la única que tiene derecho a dar a conocer su información privada. El hecho de brindar asistencia psicológica, aunque no haya una patología involucrada, es información sensible que debe ser celosamente resguardada por el profesional de la salud que interviene.

Esta modalidad puede ser útil no sólo para el deportista en forma individual sino también para un equipo, pero sobre este tema lo desarrollaremos en otra nota.

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Lic. Inés Tornabene